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viernes, marzo 1, 2024

Dos libros (Dos consejos en uno)

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Julián Cárdenas Correa

Columnista

Como es la última semana del año y afloran las reflexiones, que en muchos casos son simples justificaciones de nuestro actuar cuando nos analizamos en retrospectiva; viendo lo que pasa en nuestro país y en nuestra ciudad, con egos que se tratan de imponer, embriagados de poder que no pueden permitirse perderlo; con críticos que lo son dependiendo del mejor postor (O por los mejores honorarios según el caso)… En fin, viendo lo que quisiéramos no ver, no por ceguera sino porque a algunos no nos gusta ver esa realidad, aquí un par de consejos no pedidos, que más que consejos son anotaciones de dos libros que creo sano comentar por el mensaje que dejan.

Aunque el libro carga de pesadumbre, y la época es lo que menos quisiéramos llevar, hay un mensaje que es más una recordación. El libro Aniquilación, de Michel Houellebecq; es de esos libros que nos aterriza. Siendo una novela, mis comentarios de ella son estos: Esta historia luce al inicio como una  de poder político (lo que seduce a miles que creen que ostentarlo es grandeza del alma…), con el terrorismo como telón de fondo. Pero avanza y se convierte en una historia muy personal y sensible de un hombre. Los amores que van y vienen, los que se descomponen y se arreglan; los lazos familiares que también se rompen y recomponen… en fin, una novela excelente que nos lleva por un mundo que luce poco esperanzador en Houellebecq pero que describe la vida sin matices y por ende como es, rica en todo. El camino hacia la aniquilación es triste y demandante (En el caso del protagonista, el padecer cáncer), pero debe ser enfrentado.

Creo que este libro nos trae un mensaje fuerte que es bueno ponderar siempre, no sólo a fin de año o a inicios de otro: Todos caminamos el camino a la aniliquición, a la propia. Por ello es mejor hacer las cosas pensando en ello. Humildad y expectativa de aniquilación son una buena mezcla para el actuar bien.

Pedirle al resto que sean humildes sé que es un tiro al aire; no obstante, es mejor que pedirles que sean estoicos. Como se entiende menos este último término, pues sugerir que sean más tipo Marco Aurelio, es quizás un consejo más seductor para la mayoría. El “problema” es que si bien Marco Aurelio fue emperador, fue además filósofo y no sólo eso, sino filósofo estoico.

¿Cuál es la recomendación? Leer y tener siempre al lado, el libro Meditaciones. Mis anotaciones brevísimas de ese libro son estas: Saber que Marco Aurelio al escribir estas meditaciones era, además  del hombre más poderoso del mundo en su época, el, o uno, de los más ricos; sorprende. Y sorprende por la constante reflexión profunda, pero sencilla, en que desprecia tanto el poder como la riqueza.

El juicio permanente respecto a identificar qué es lo realmente importante, hace que el emperador filósofo, sea uno de los más destacados referentes del estoicismo. Estas meditaciones deben leerse con pausa, muchas veces, quizás permanentemente, a través de toda la vida.

La lucha intelectual que propone Marco Aurelio no debe darse de un tajo, debe ser pausada, pero determinada y constante.

Feliz año y ojalá nuestros líderes tengan algo de Marco Aurelio en 2023… es sano recordar que todos terminaremos como él… hechos polvo.

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