¿Xenofobia o crisis económica en España?

Víctor Zuluaga Gómez

Columnista

La publicación Bastanrrantan de  Navarra en España hace alusión a una encuesta que se realizó en dicho país para preguntar lo siguiente: ¿“Cree usted que es  verdad que en España hacen falta 270.000 inmigrantes al año hasta 2050 para sostener las pensiones?”. Por supuesto que cuando se le pregunta a un empleado, su respuesta va a ser negativa, pero si se le pregunta a un banquero o empresario, su respuesta será positiva. Se trata de intereses económicos, pero no es el resultado aparente de una fobia hacia el extranjero.

La xenofobia es aquella actitud de rechazo hacia grupos humanos extranjeros, fenómeno que en el caso de España se puede percibir cuando los ibéricos utilizan el término “sudacas” para referirse a los latinoamericanos. Ahora bien, cuando un país se encuentra en crisis económica, como es el caso de España, es esperable que haya un  rechazo hacia el inmigrante, cualquiera que sea su origen, pero eso no significa que la xenofobia desaparezca.

En unos países europeos más que en otros, existen sentimientos encontrados frente a los inmigrantes: africanos, sudamericanos, árabes y en general islámicos. Y las respuestas no pueden ser las de construir murallas, centros de contención para convertir los territorios en islas que no tienen ninguna comunicación.

La anomia es una enfermedad generalizada  en la medida que cada vez estamos presenciado sociedades menos incluyentes, más desiguales y el resultado es la aplicación de “sálvese quien pueda”, “la ley es para los de ruana”, este último, como recuerdo de aquella época en que había sectores hegemónicos y otros marginados como fue el caso de esclavos e indígenas en el caso de Colombia.

Caso aparte es la situación que se presenta en la justicia en donde se han podido detectar o comprobar casos de extrema corrupción por parte de la miembros de las Altas Cortes que dejan un sabor amargo de caos, de colapso, que necesariamente tiene que producir toda una serie de trastornos sociales, de desamparo tal que el ordenamiento jurídico se desconoce y cada quien hace literalmente “lo que se le da la gana”, como hacer justicia por su propia mano ante la ineficacia del aparato Estatal para bridar seguridad al ciudadano.

Total, si por Colombia llueve, por España no escampa, pues el actual Presidente hace malabares para obtener mayoría en el Congreso que lo respalde. Lo mismo que Duque en Colombia.