Tercera guerra mundial

Fabián Henao

Columnista

Carlos Lehder el narcotraficante del Quindío solía decir: “no esperemos la Tercera Guerra Mundial; la Tercera Guerra ya está aquí, se llama la drogadicción y ya ha matado a más gente que la Primera y la Segunda Guerra Mundial juntas”.

 

Resuena la zozobra ante la posibilidad de una nueva Guerra Mundial, las recientes noticias sobre el asesinato del general iraní Qasem Soleimani en el aeropuerto de Bagdad por parte de las tropas norteamericanas hace que crezca la preocupación ante las inminentes protestas de los musulmanes que no están de acuerdo con los hechos recientes.

 

El general fallecido, Qassem Soleimani, era una figura destacada que movilizó a milicias en toda la región contra Estados Unidos y sus aliados, extendiendo la influencia de Irán en el Mediterráneo. Su muerte fue un duro golpe para Irán y provocó que casi todos desde el líder supremo, el ayatola Alí Jamenei, hasta funcionarios de menor rango prometieran venganza contra el imperio.

 

Estos anuncios de venganza no son para tomarlos tan deportivamente, la sola posibilidad de una guerra con los musulmanes es algo que debe preocupar al resto del mundo. Los musulmanes son mil novecientos millones de personas que en su gran mayoría están dispuestos a morir por sus convicciones, la palabra Islam significa “Sumisión total a Dios” de tal modo que la entrega no es solo mental sino que esa entrega es desde el corazón y por esa idea están dispuestos a morir y a explotar por sus convicciones.

 

Los expertos en seguridad indicaron que es probable que parte de las represalias de Irán sean a través de ciberataques, otros posibles objetivos incluyen el sector financiero, la manufactura, las plantas de petróleo y gas, y los sistemas de transporte.

 

Los analistas piensan que pueden producirse ataques contra los pozos petroleros estadounidenses en el Golfo Pérsico e incluso se contempla la posibilidad de que no pase nada.

 

El papa Francisco también hizo un llamado a la calma para mantener “el diálogo y el autocontrol”.  Mientras tanto el número de enemigos del presidente Trump sigue creciendo si se suman los musulmanes a la larga lista de los que ya no lo querían.

 

Lo más preocupante es que Carlos Lehder tenía razón, todos conocemos a alguien al que lo tiene atrapado la droga, esa es una guerra silenciosa que sigue matando gente.