Supositorios

Gilberto Trujillo
Columnista00

Seis y treinta de la tarde; llueve a cántaros; cruce en Invico; tráfico congestionado, obviamente; la señora conduce su vehículo; a su lado su esposo; han salido del consultorio médico con la noticia que él tiene cáncer; semáforo en verde para ella, pero de improviso aparece un guarda de tránsito y le hace señal de detenerse; ella frena y una buseta que viene detrás impacta su carro; ella se baja; el guarda le pregunta si va a conciliar con quien la chocó; ella tiene póliza particular y se comunica con la compañía de seguros; el abogado le aconseja no mover el vehículo; el guarda insiste en la tal conciliación; ella le dice que está esperando al abogado, que levanten el croquis; un segundo guarda se aproxima y la conmina a mover el automotor en tanto que el caos vehicular se acaba de armar; ella contesta negativamente; este segundo la amenaza con que le va a levantar un comparendo por obstrucción al tráfico; ella -en el estado anímico anotado- le contesta que haga lo que quiera; el funcionario la enfrenta con un nuevo comparendo por “irrespeto a la autoridad” (hasta donde entiendo esto corresponde al Código de Policía); la señora, por el momento, calada de agua al igual que el conductor de la buseta.

***

A estas alturas -y con el nudo gordiano formado- aparece una señora guarda que dice llevar 18 años en la institución; la afectada le explica la situación y su estado emocional; la funcionaria conversa aparte con los dos atarvanes; luego, amablemente, le solicita mover el vehículo a un lado; la protagonista accede; conversan los tres calmadamente… y todo solucionado.

***

La autoridad no la da un simple uniforme. Por eso, muchas veces, les pasa lo que les pasa.

***

Feliz fin de semana.