Sobre un contrato inmortal

James Fonseca Morales

Columnista19

La Contraloría Municipal de Pereira ha vuelto a poner sus ojos en el contrato 042 de 2010, celebrado entre la Unión Temporal Grúas del Café y el Instituto de Movilidad de Pereira, antes Instituto Municipal de Tránsito, que debe ostentar alguna marca de duración dentro de la contratación estatal de Colombia, pues ha acumulado once años, entre prórrogas, adiciones y renovaciones.

 

En ese contrato “El Contratista se obliga con el Instituto Municipal de Tránsito de Pereira a garantizar el servicio de parqueadero y traslado de vehículos en grúas, 24 horas al día, siete días a la semana”.

 

Ante semejante permanencia es posible creer que, para el Instituto, se trata de un negocio destacado en su cuadro de ingresos, uno de aquellos que si desapareciera descuadraría, catastróficamente, su presupuesto; pero no es así.

 

Dentro de un proceso anterior de Auditoría Especial, la Contraloría Municipal de Pereira dictaminó: “Durante la vigencia 2012 no se observan mayores ingresos por concepto de parqueo y grúa debido al contrato de outsourcing suscrito con Inversiones Grúas del Café y al revisar el proceso contractual no se evidenció la justificación económica y financiera de dicho contrato.”

 

Este hallazgo de la Contraloría nos genera inquietud porque encontramos que en ese año y desde el 2009, el Instituto Municipal de Tránsito de Pereira pagaba alquiler por otro patio, de 15.000 mts2, ubicado en la vereda Huertas, sobre la vía a Armenia. Lo tuvo alquilado hasta julio de 2017 y durante ese lapso pagó cerca de $1.000 millones en arredramientos. Entonces preguntamos, ¿los dos patios no producían unos ingresos apreciables?

 

En 2013 el Instituto de Tránsito presentó un estudio de factibilidad, previo a la renovación del contrato con Grúas del Café, en el que calculó su margen de utilidad entre el 15% y el 20%, pero, en la siguiente auditoría se encontró que la contratista solo le está transfiriendo el 9% de sus ingresos, lo que generó incidencias disciplinarias, penales y fiscales.

 

Como quiera que las tarifas de los patios y las grúas son exorbitantes, es posible suponer que, para la contratista, Grúas del Café, hay una enorme utilidad, después de recaudar, muy rápidamente, lo de sus gastos fijos. Utilidad que dentro de un negocio justo debería compartir en igual proporción, con el Instituto de Movilidad.

 

Conviene anotar que el Instituto de Movilidad, desde 2018, busca terminar este desequilibrado contrato, esperemos que para operar directamente los patios. Para hacerlo firmó un convenio con la alcaldía de Pereira, que se comprometió a aportar un lote, pero el que quedó en el convenio está invadido, lo que da pie para preguntar: ¿será que alguien dentro del gobierno está interesado en seguir prorrogando el contrato con Grúas del Café?