Quién lo creyera, pero sucedió

Marta Elena Bedoya Rendón

Columnista

Tal como expresó el noticiero CM&: ¡Quién lo creyera! ¡La Corte Suprema pierde su mayoría y la minoría plantea una solución!. Y es que es incomprensible que en uno de los altos organismos del Estado, como lo es la Corte Suprema de Justicia, conformado por personas de gran formación académica y se supone de gran madurez conceptual, no se pongan de acuerdo para la conformación del organismo al cual pertenecen, incurriendo en la pérdida de sus mayorías y ahora se acuda para resolverlo a la interpretación y a medidas excepcionales. ¡Inaudito!

Pésimo mensaje al país, no decidir  algo tan propio de sus funciones como la conformación del equipo de gobierno de esa corporación, en donde, al parecer priman otros intereses y defensa de privilegios, por encima del fin esencial de administrar justicia y la conclusión que explica el fracaso de las distintas propuestas de reformas a la justicia presentadas en las dos últimas décadas, como la fallida del 2012, luego en el 2015, en donde la discusión pública se centró sobre la Reforma Constitucional, denominada “Reforma al equilibrio de poderes”, con la cual se buscaba el reajuste institucional y  darle una salida a la crisis de la justicia, pero que descaradamente antes que terminara de discutirse en el Congreso, la cúpula de la Rama Judicial pidió a la Cámara de Representantes hundir todo lo que tenía que ver con justicia, para luego de aprobada, la Corte Constitucional, echar abajo el Consejo de Gobierno Judicial porque violaba  la autonomía de la Rama Judicial.

Nuevamente y en un segundo intento el número 19, entre 2002 y 2018, el Presidente Duque, presenta una nueva propuesta de reforma judicial que en síntesis propone que Gobierno y  Congreso se aparten de la elección de magistrados de la Corte Constitucional, como también que las cortes pierdan las funciones electorales de altos funcionarios, entre otras propuestas y la iniciativa de Ley Estatutaria en la que se abordarán temas como la carrera la modernización de la rama y su digitalización, más allá del expediente electrónico, en el cual se viene trabajando desde el 2011.

En 1968 el Presidente Lleras Restrepo hacía estas apreciaciones en cuanto a la reforma judicial que se proponía en esa época: “Es evidente que el éxito de una reforma judicial no radica en las mejoras introducidas en la organización judicial y en los procedimientos únicamente, sino que descansa, principalmente en la vocación de servicio, en la competencia intelectual y moral de los administradores de justicia y en el prestigio de que se rodee el ejercicio de su ministerio”.