Punto en alto

Ramiro Tabares Idárraga

Columnista

La capital del  eje atraviesa por uno de sus mejores momentos en su historia, producto de una excelente gestión gerencial liderada por el alcalde JP Gallo. Ha sido  un cuatrienio abundante en obras y proyectos que la tienen liderando los índices de competitividad e innovación a nivel nacional.

En la rendición de cuentas aparecen en primer orden obras como el Megacable, el rescate del canal Egoyá, la modernización del aeropuerto y la recuperación de la malla vial; con alivio para la tortuosa movilidad. Cada una de estas obras emblemáticas para la ciudad era un sueño en el imaginario de la pereiranidad, a fin de superar males ancestrales que todos los alcaldes evadían con prontitud.

El gobierno de las ciudades en tiempos de la modernidad comporta también inversión social, y acá también esta administración le aportó a mejorar los indicadores en áreas sensibles como educación, salud y saneamiento básico. Solo por mencionar los nuevos centros vida, la Universidad de Cuba y los programas de mejoramiento y vivienda nueva para la clase trabajadora.

Para la nueva administración del alcalde Maya, estos resultados son una oportunidad para impulsar aun más el Cambio, el mismo que la ciudadanía en votación popular respaldo. El nuevo alcalde tiene un mandato claro que le permitirá con otras fuerzas políticas, civicas y empresariales promover nuevos nichos de inversión ya que la inequidad y exclusión social data de tiempos históricos.  Su formación, experiencia en los publico y el amplio respaldo ciudadano son ingredientes de un recetario que tiene que cosechar más y mejores obras para una ciudad expectante que le apostó al cambio. 

Para el alcalde JP Gallo, llegan tiempos de decisiones sobre su futuro político. Amigo de las comunidades, buen socio político, gestor y gerente con gran capital político, seguramente se hará contar en las parlamentarias del 2022, donde Risaralda tiene un vacío en la silla senatorial desde los tiempos  de Camilo Mejía, Oscar Vélez o Rodrigo Rivera. El congreso es un escenario ideal para el debate de las ideas y la aprobación de partidas presupuestales, ya no solo para Pereira, sino también para una región que exige mayor integración a pesar de los peajes y fotomultas, las cuales actúan como palos en las ruedas del progreso y la misma integración.