Proyecciones económicas y coronavirus

Julián Cárdenas Correa

Columnista

El título de esta columna podría ser: La proyecciones económicas no sirven para nada, pero sé que si incluyo coronavirus en el título genera más expectativa.

Esta frase es del ilustre economista John Maynard Keynes: “Con un saber  “inseguro”… no deseo diferenciar lo que conocemos con seguridad de lo que es meramente probable. En este sentido el juego de la ruleta no se consideraría incierto… El sentido en el que aplico el concepto  es el mismo que cuando digo que la perspectiva de una guerra europea o el precio del cobre o los tipos de interés de aquí a veinte años son inciertos… En cosas así no hay ningún fundamento científico sobre el qué basar un cálculo de probabilidades. !Simplemente no lo sabemos!”.

Hace un año el Fondo Monetario Internacional tenía unas proyecciones económicas que se fueron al traste cuando Trump inició la guerra comercial con China, y eso evidenció, o mejor, re-ratificó, que hacer proyecciones en ciencias sociales es tan preciso como la astrología. Quizás el calendario Bristol tenga mejores y más precisas predicciones.

Recientemente el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, presentó sus estimativos de crecimiento económico y de entrada dos variables que son muy relevantes, sirvieron como fundamentales para las cuentas del gobierno. El dólar a $3.320 y el precio de barril de petróleo a US$60, se acaban de ir al traste también por el coronavirus. Ya vemos el dólar acercándose a $3.600 y el precio del barril de petróleo desplomándose y acercándose a los US$40.

Si la gente entra en pánico, no consume. Si no consume, el sector productivo necesita producir menos. Si se necesita producir menos se requiere menos petróleo, y eso lleva a que el precio de éste disminuya. En Colombia menos precio de petróleo implica, entre muchas otras cosas, menos dólares ingresando a la economía y ello eleva el valor del dólar.

¿Por qué insistir en hacer predicciones bajo supuestos tan optimistas? Parece que a los economistas se nos olvida la primera clase de introducción a la economía en primer semestre que nos explicaba la expresión latina “céteris páribus” que significa “siendo todo lo demás constante”.

El gobierno debió decirnos que creceríamos al 3.6% y que el déficit fiscal se contendría, manteniendo todas las demás variables constantes, esto incluye: “sin coronavirus en el mundo”. Obvio, imposible de predecir, y obvio, imposible asegurar que la economía se comportará de una manera u otra, el problema no es que nos “vendan” una información optimista, sino que los empresarios toman decisiones con base en esas proyecciones y ahí sí tenemos que cuestionar, o mejor, cuestionarnos.

Aunque la letalidad del virus sea tan baja, ya el pánico se apoderó del mundo entero. Sólo resta esperar que se encuentre la cura o que disminuya el nivel de contagio y vaya desapareciendo dicho virus, para que en ese optimismo que esperaríamos se genere, recuperemos la senda de crecimiento que de manera tan optimista nos “vendió” Alberto Carrasquilla.

Pero igual, si nada se cumple, no habrá responsables. Nunca los ha habido.