Pensando en voz alta

Jaime Bedoya
Columnista

* Con tanta especulación en cuanto a que el virus fue creado criminalmente, para joder la economía de algún país, cosa que es posible dadas las aberrantes ambiciones de la bestia humana, formen una especie de corte internacional como la de Roma que investigue, juzgue y sancione países o personas que así se comporten; o agreguen un capítulo al Estatuto de Roma para que en adelante nada quede impune. La experiencia de ese organismo, ha sido de bulto, muy valiosa en el combate de los crímenes que hasta el 2007, burlaban la justicia por falta de un mecanismo coercitivo. En Colombia, los delincuentes de toda laya, tiemblan con la sola posibilidad de que la CPI, cobre competencia sobre ellos.

Ese nuevo código deberá contener las medidas universales, inmediatas y obligatorias que todos los Estados aplicarán, cuando se produzca el primer brote: Cerrar puertos, aeropuertos, carreteras, fronteras, instituciones y prohibir el turismo. En fin, confinar a tiempo, la población en las cuatro paredes de su casa.

Habrá de crearse un fondo económico de solidaridad para atender a las personas y naciones más vulnerables y destinar un rubro para la investigación científica. Prohibirse la fabricación de armas, más allá de los mínimos necesarios para la defensa de los estados. Proscribirse también la deforestación, las fumigaciones indiscriminadas, verter a los ríos agua sin purificar, las quemas y todo tipo de polución atmosférica.

Los científicos nos están recordando que las pandemias serán cíclicas y no respetan sexo, condición, edad, religión, climas, zonas. Unos ataques serán más fuertes que otros, pero nos pondrán contra las cuerdas a la hora que quieran.

La solución está en nuestras manos: Respeto a la madre tierra, consumo racional y volcar todos los esfuerzos a la producción agrícola y energías limpias; distribución justa de la riqueza; oportunidades a todos los habitantes de la tierra para vivir con dignidad y sanas políticas de reproducción humana.    

Urge también un currículo universal para formar a las nuevas generaciones en los principios éticos y morales comunes a la humanidad, que fundamenten y privilegien la condición del Ser sobre el Tener y establezca conceptos científicos unificados entorno a la ecología para salvar la tierra o posponer la hecatombe final.

*Don Marcial Navarro merece el tributo que le está brindando Pereira, pues nadie más indicado para homenajes que quien generó tanto empleo digno. Paz en su tumba.