Pensando en voz alta

Jaime Bedoya
Columnista

*La cosa es en serio, pensábamos que no pasaría de aspavientos como en el 2009. Así lo vieron Italia y España cuyos gobernantes creyeron que estando tan lejos del foco infeccioso, no pasaría a mayores y vean donde van. Italia está militarizada por completo.

 

Aquí tampoco es que el presidente haya reaccionado a tiempo. Será tan evidente la mala respuesta que una alzafuelles del uribismo y del presidente, como la señora de ingrata recordación, Salud Hernández, trinó diciendo que al mandatario le faltan pantalones, porque en El Dorado no hay control. Y súmele más: el senador Ciro Ramírez, propone que se comunique con Guaidó a ver qué vamos a hacer contra el mal. Por Dios, qué puede hacer ese pobre pelele de la derecha venezolana, frente a esta catástrofe.

 

Tienen que hablar con Maduro que, no me simpatiza, pero es quien tiene poder en la hermana república. El otro es un autoproclamado y fracasado que soñó convertirse en el héroe bolivariano porque Duque prometió que tumbaría a Maduro y de paso se nos transformaría en el paladín de la democracia americana.

 

En este orden de ideas cerró la frontera con Venezuela, a pesar de que Maduro le propuso deponer las diferencias políticas para combatir al enemigo común. Con tan desacertada decisión Duque abrió las puertas a las trochas controladas por paramilitares. Las violaciones, el soborno y el contrabando cobraron carta de ciudadanía con la torpeza de nuestro mandatario.

 

Señor presidente, desde el principio debió cerrar los aeropuertos y no dejar que los viajeros se autocontrolaran. Somos ciudadanos marrulleros y buscamos evadir la ley. Es cierto que no hay lugares suficientes para encerrar a la gente. Acondicionen los estadios con los mínimos y llévenla allá. China logró frenar con disciplina: confinó a más de 60 millones de personas y puso un millón de soldados a cuidarlas.

 

Bueno sería, que como dijo el presidente de Francia, los poderosos entiendan que el dinero tiene que ir a programas que preparen a la humanidad para lo que viene, porque las crisis serán cíclicas. No más armas. Sí a los temas sociales, en especial la producción agrícola, que genera mucho empleo, surte la mesa de abundante comida y purifica el aire.

 

**Ah, y unirnos ante este temible enemigo, no significa olvidar los falsos positivos, el proceso contra los hermanos Uribe, etc.

 

Fuerza, Colombia que de esta saldremos, acogiendo las medidas de las autoridades.