Pensando en voz alta

Jaime Bedoya
Columnista

*El expresidente Uribe-ya no presidente-, experto en presentar su discurso lleno de falacias, acuñó el eufemismo “castro-chavismo”, con el cual metió miedo a la sociedad colombiana, durante el período de negociación del acuerdo  y  así quiso convencernos que el país se lo iban a entregar al comunismo. Vinieron  las elecciones de 2018 y los exguerrilleros no echaron ni una lombriz, por más fuerza que hicieron, como dice el cuento. Dado que esa embestida reaccionaria no le dio resultado, ahora con motivo de las marchas por el descontento popular acudió al “Foro de Sao Pablo”, como el nuevo “coco” desestabilizador del país, un organismo fundado en 1990, por Lula, al cual asisten organizaciones o personas de tendencia liberal, a discutir los problemas de América Latina, pero que no tienen incidencia en el desarrollo de los aconteceres políticos de este continente. Son, algo así como grupo de bacanes que se encuentran de vez en cuando a tomar tinto y a pontificar de lo divino y lo humano, pero rara vez nos damos cuenta de sus discusiones.

Como tampoco le surtió efecto, nada raro que mañana acuda a la Internacional Socialista, que poco influye en la vida de los pueblos, para descalificar procesos democráticos y más adelante, en su delirio anticomunista, atacará a la Social Democracia de ser la culpable de los males que nos suceden. Es la actitud del marido cachón que no se pregunta por qué su mujer es infiel, sino que culpa al cómodo sofá del adulterio.

Así les pasa cuando revelan alguna conversación, privada, como en el caso del embajador Santos con la nueva canciller. Quién hizo eso. Es ilegal la grabación. Investiguen cómo se filtró la charla. Pataletas de ahogado, pues lo importante es que la conversación se produjo, con detrimento para el gobierno del cual hace parte y por lo mismo, con manifiesta deslealtad hacia sus jefes.

Las marchas le dijeron al presidente que no manda y que la agenda se la imponen el gobierno de Trump, más desprestigiado que los cabarets de barrio y el desesperado expresidente Uribe, acosado por los fantasmas de la segura condena a su hermano y la probable detención suya.

Pobre presidente Duque, tan lejos del pueblo  y tan maniatado por el uribismo.   

**Solidaridad con los policías heridos por los terroristas infiltrados en las marchas.