Oasis

Gonzalo Gallo

Columnista

  Eres un espíritu que está de paso por el planeta y nada material y efìmero debe robarte la paz del alma.

  Por eso debes cuidar tu fe para que las dudas no te sofoquen y puedas soportar los tiempos aciagos.

  Con la serena paciencia del buen creyente, no hay angustias perdurables, ni fracasos definitivos.

  La fe y la esperanza te permiten sobrevivir en los peores temporales sin perder la calma y la paz interior.

  Dios es tu baluarte y con Él te pones en pie, sales de las confusiones y das pasos hacia la alegría.

  Sabes que las soluciones fáciles son engañosas y tienes la infinita paciencia del pescador avezado.

  Sabes que aquel que ora de verdad tiene una voluntad firme, domina el desaliento y no sucumbe al dolor.

  Todo se pasa y en el alma siempre hay fuerzas escondidas porque Dios nunca deja a los que lo siguen.