Oasis

Gonzalo Gallo

Columnista

  Meditar no es complicado y sólo pide que tengas una buena disposición y busques un lugar tranquilo.

  No te enredes con técnicas raras y sólo busca aquietarte y centrar tu mente en algo que te ayude a trascender   

  Un buen ejercicio es concentrarse en la respiración y descubrir cómo la haces y cómo te calma.

  Sé consciente de la entrada y la salida del aire y siente como cada hálito te llena de vida. Practica sin desanimarte.

  A medida que el aire sale y entra es bueno decir en tu interior; Inhalo amor, exhalo amor; inhalo paz y exhalo paz.

  También es reconfortante decir: Inhalo Dios, exhalo Dios, o inhalo bondad y exhalo bondad.

  Imagina o siente el flujo de la respiración por todo tu cuerpo, pero no te esfuerces por controlar nada.

  La respiración consciente es un estupendo ejercicio que te conecta con Dios y con la vida. El secreto es crear un hábito.