Oasis

Gonzalo Gallo

Columnista

Un buen ritual para meditar es lo que podemos llamar “Convocar tus cinco sentidos”.

  Puedes hacer este ejercicio con un solo sentido o con todos. Si haces esto último, presta atención:

Busca un lugar calmado y lleva contigo algo que te guste oler, comer, escuchar, ver y palpar.

Pide guía a tus ángeles antes de empezar y agudiza tus sentidos, uno a uno, como si los usaras por vez primera.

  Si aspiras un aroma hazlo despacio, siéntelo y piensa qué aprendes de esa experiencia. Hazlo con avidez.

  Si escuchas una linda melodía deja que toque las fibras más íntimas y escudriña qué evocas o imaginas.

  Saborea algo con deleite, deja que el gusto te reconcilie con lo mejor de la vida y da gracias a Dios.

  Al final quédate en silencio, disfruta y decide aprovechar más tus sentidos lejos de una rutina que anestesia.