Oasis

Gonzalo Gallo

Columnista

  Los que viajan por el desierto o las zonas polares saben que los espejismos existen y engañan.

  En el gélido ártico un explorador puede ver tierra y en medio del desierto visualiza un hermoso oasis con agua fresca.

  Todo eso es fruto de una mente condicionada en un lugar extremo por el duro entorno y un ánimo golpeado.

  Pero también existen los espejismos del ego, lo que éste cree ver cegado por el orgullo o la soberbia.

  Cultiva siempre la humildad para poder tener una visión lo más objetiva posible de la realidad. 

  Como bien dijo un sabio: “El ego nos mete en los problemas y el orgullo nos mantiene en ellos”.

  Jesús nos dejó un memorable ejemplo de humildad y dijo claramente: “El humilde será ensalzado”.

   Examínate y mira si acaso en tu vida estás viendo espejismos, aterriza y no te estrelles.