No somos tontos

Luis Miguel Cárdenas Villada

Columnista

Con la anuencia de unas minorías alcahuetes y sin vergüenza, el Pais desde sus gobiernos acude a malabares torpes para explicar su mal comportamiento de Estado fallido. Las consideraciones expuestas por sus gobernantes en todos los niveles de poderes, dejan entrever su insolvencia, accionando mecanismos inútiles y fuera de contexto para consolidar un modelo político incapaz de dar soluciones reales a los problemas que son de su competencia y responsabilidad. Se nota la desidia revestida de atrevida ignorancia.

El Nivel Central afronta la mayor crisis de poder de los últimos años, donde todo le queda grande obligando a una mayoría social a levantarse para protestar por el desgobierno asumiendo posiciones políticas avanzadas así se les señale de revoltosos, vándalos , guerrilleros o paracos. Hoy las formas injustas de tratamiento gubernativo, aunque impuestas, no silencian el descontento, aflorando diversas expresiones de reproche. Paros cívicos, marchas pacíficas, denuncias en redes, foros consecuentes, expresiones artísticas y culturales son las maneras como una sociedad se expresa para denunciar atropellos, difamaciones y lo más acentuado la negación sistémica de la democracia que tiene hoy al país al borde de una crisis de estado. Se acallan los Líderes Sociales bajo el manto de la impunidad; se aprueban reformas arbitrarias y con sesgo social para favorecer a unas minorías excluyentes y corruptas; se acentúa la inseguridad jurídica y los organismos de control presumiendo de independientes forman Candidaturas políticas utilizando sus poderes para su autopromoción electoral.

El Gobierno Central desesperado por su falta de criterio por no tener identidad propia obstruye el devenir lógico de una Nación con esperanza que observa atónito la imbecilidad de sus Gobernantes. El caso Aida Merlano es un ejemplo entre otros muchos. Se inicia en un momento  histórico donde todo el pueblo Caribe sabe de su existencia: la compraventa de votos. Toda la Costa Atlántica conoce dónde vender su voto y por cuanto, con ello la formación de empresas electorales donde es el más fuerte el que más dinero de, la Merlano solo es la intermediaria, con compromiso adquirido previamente, cobra por hacer el mandado. Ella no actúa sola y en razón seguramente a un incumplimiento, aparece la Fiscalía cobrándole la desobediencia, es juzgada y sentenciada, se le proporciona todo para su fuga. Esa simpática historia que todo un pueblo conocía previamente tiene un principio de desenlace donde se presenta el más inverosímil y absurdo de una actuación: el Presidente Duque argumentando soberanía solicita extradición o cualquier otro proceder para traer a la Merlano a que purgue su pena. Lo hace de manera torpe al desconocer que en Venezuela existe un Gobierno actuante, bueno o malo que es el que tiene como detenida a la confesa exsenadora con el pobre argumento diplomático de reconocer un Presidente que no tiene ninguna gobernalidad y solo tiene el apoyo hoy de Duque que tampoco es el Presidente actuante.

En el nivel Regional la situación es bien parecida. Se requiere tener un Director de la CARDER que ejerza funciones por competencia. Su nombramiento está determinado por meritocracia ; todos saben en Risaralda que un concurso de méritos es lo menos importante ,desde que se inician las convocatorias se sabe quién va a ser elegido y sin ningún respeto hace publica su aspiración y nombramiento, todo porque tiene los votos politiqueros y comprometidos mercantilmente con los electores o Junta Directiva. Todos en Risaralda saben que es así, conocen los precios por voto; Carlos Alfredo Crosthwhite lo denuncia con valentía y recibe como reconocimiento una sanción de 9 millones por la Procuraduria. Por favor no nos sigan creyendo tan tontos.

Lumica74@hotmail.com.