¿Niños con tatuajes?

Fabian  Henao

Columnista

¿Dónde está el límite?, Hace unos días observé a un niño de diez años con un tatuaje en el antebrazo,  al preguntarle el niño manifiesta que los papás se lo mandaron a hacer porque ellos también tienen ese tipo de tatuaje.

Igual situacion ocurrió en Barranquilla en el año 2015 cuando los padres de un menor fueron sorprendidos por las autoridades haciendo tatuar a dos niños de 4 y 5 años con imágenes referidas al 666 y las iniciales ML; el lio con las autoridades no fue tanto por lo del 666 sino por el hecho de someter a unos niños al dolor de las agujas y a los riesgos que conlleva ese tipo de procedimiento.

Para el Bienestar Familiar el caso de los niños tatuados en Barranquilla evidencia una clara violación a los derechos fundamentales de los menores porque además del dolor causado y las secuelas en la piel, a estos infantes les habría vulnerado los derechos a su integridad física, salud y al libre desarrollo de la personalidad.

En mayo del 2006 la Cámara de Representantes aprobó una reglamentación para los establecimientos donde se realizan tatuajes o se hacen perforaciones;  en esta normatividad se estableció que en caso de menores de edad es necesaria la autorización de los padres o tutores para poder hacer un tatuaje o un piercing,  pese a ello en ningún lado se especifica la edad mínima que pueda tener el menor para tatuarse.

De todos modos a la hora de hacer el procedimiento de tatuar a un niño es bueno que los padres y el señor tatuador tengan en cuenta que los tatuajes pueden producir infecciones en la piel, enfermedades de trasmisión sanguínea como tétano o hepatitis (si el equipo está contaminado), reacciones alérgicas, deformidad en la piel y complicaciones si alguna vez se necesita hacerle al niño alguna resonancia magnética.

En conclusión, si los padres no ponen el límite nos vamos a salir quedando sin niños porque la modernidad y la moda se han encargado de espantar la inocencia y esto ocurre porque tenemos muchos padres que no alcanzaron a madurar, así es muy dificil porque es imposible que un niño sea capaz de criar a otro niño. Tatuar a un niño no es una moda, es más un negocio y una muestra más del retroceso en el que se encuentra nuestra sociedad.