Los comienzos

Neverg Londoño Arias
Columnista

Comienza el año escolar. Padres y madres esperan que esa personita, para ellos tan inteligente, sea sobresaliente desde el comienzo. Esta buena intención hace del ingreso a una institución escolar un determinante para los procesos de desarrollo social: entrada a la vida de la escuela y los aprendizajes.

Las discrepancias empiezan el primer día: romper el lazo que une a niñas y niños con la madre para llegar al preescolar, es un tanto difícil. Nuevas personas y nuevos ambientes se presentan ante una adaptación inicial marcada por la desorientación y el miedo. Muchas madres se sienten incapaces de desprenderse de sus hijos para que exploren estos nuevos ambientes, tratan de permanecer en la institución o estar vigilantes en la puerta, en los alrededores o realizando control con dispositivos electrónicos. La nueva liberación generada por la determinación cultural de que niñas y niños deben entrar a la vida escolar, termina por aceptarse por ambas partes, en muchos casos con gran dolor.

Muchos de los pequeños estudiantes en la educación preescolar presentan problemas de adaptación. Los que van quedando rezagados pueden tener problemas de visión y audición. La audición es fundamental para el desarrollo del lenguaje oral y escrito y la visión para la adecuada interacción con el exigente medio escolar. La reacción inmediata de estas personitas es el aislamiento ante la incapacidad de interactuar.

Aún superados muchos problemas básicos, el desempeño individual determina comportamientos con raíces en la exigencia reiterada a ser los mejores. La inseguridad y el miedo afines a niñas y niños que llegan a dudar de sus capacidades y conocimientos; buscan reconocimiento y aprobación permanentes no obstante estar convencidos que las cosas salieron mal porque faltó algo que no se dijo o se olvidó en el momento.

Antes del ingreso de una niña o un niño a la vida escolar conviene hacerle exámenes médicos y psicológicos que definan su estado de salud y el perfil adecuado para iniciar procesos de socialización y aprendizaje. Los problemas que se presentan a temprana edad se deben corregir a tiempo con la respectiva ayuda profesional. Si los problemas se dejan avanzar las dificultades crecen hasta hacerse irreversibles, obstaculizando los procesos de aprendizaje y el retraso en los diferentes estados del desarrollo.

Los determinantes del rendimiento escolar van aparejados a las condiciones de salud física y mental, los adecuados procesos de socialización, la provisión oportuna de recursos y la armonía familiar.