La peste negra: se repite la historia

Víctor Zuluaga Gómez

Columnista

Que ningún vecino ni morador de esta ciudad de Sevilla, ni de sus arrabales, ni Triana, ni otras ninguna otra persona de ninguna calidad que sea eche ni hagan echar en las calles  ni en las pertenencias de sus casas, estiércol ni otra cosa de inmundicias, ni tener arrimadizo de estiércol aunque sea diciendo que lo echan allí para sacarlo fuera de la ciudad..”

 

Lo anterior es un aviso que se encontraba en Sevilla, España, a la altura del siglo XVI, cuando aún se desconocían los alcantarillados y era usual que los habitantes de las ciudades botaran las materias fecales y orines a las calles. Eran condiciones de higiene absolutamente precarias y en ese sentido había un clima abonado para la propagación de cualquier cantidad de enfermedades.

 

Y ocurrió lo que hoy llamamos una pandemia, conocida comúnmente como “Peste Negra”, porque la fuente, se decía, era una rata de color negro. Fueron millones de personas en Europa las que murieron, debido a la contaminación generalizada.

 

Nos podemos imaginar el caos que se produjo, a pesar de que no se tenía la movilidad que hoy se tiene en materia de vías.

 

Hoy, tiende a consolidarse la hipótesis de que el animal causante de tan terrible enfermedad y que digo, se conoció como “Peste Negra”, fue un roedor procedente de Mongolia y conocido vulgarmente como “servillo”. Es un pequeño roedor muy similar al hámster y es usual que se les tenga como mascotas. De los barcos procedentes del oriente del Mediterráneo, llegó posiblemente a Italia, que era por aquel entonces el epicentro del comercio con Oriente y Occidente.

 

Las condiciones hoy, son bien distintas en materia de higiene y esto produce cierta tranquilidad a raíz de la aparición del famoso “coronavirus”, que también procede de Oriente, en este caso de  China. Pero lo que sí resulta alarmante es el hecho de producto de la globalización en el campo de las comunicaciones, el ir y venir por todo el mundo de personas que pueden estar infectadas, es un motivo de alarma.

 

Esperemos que las medidas preventivas en cuanto al aseo y aislamiento de las personas infectadas, puedan reducir de una manera drástica el contagio. Y de otro lado, que las investigaciones en cuanto a encontrar la vacuna para dicha enfermedad, se puedan tener resultados positivos.

 

Por lo pronto, estar atentos de los comunicados oficiales.