La misión

Carlos Vicente Sánchez

Columnista

Durante esta semana mi nombre ha sonado como posible secretario de cultura en Pereira y esto ha desatado una serie de comentarios, unos muy especiales que debo agradecer y otros que como es natural generan incertidumbre entre alguna parte del sector cultural. Por tanto, me siento en la necesidad de expresar algunas ideas que responden a lo que hasta ahora solo se trata de una mera especulación y nada más.

Rosa Ángel Arenas cumplió a cabalidad su papel como secretaria de cultura en la ciudad, demostrando que alguien del sector, una artista con criterio y creatividad, puede estar a la altura de la tarea. Quizás no todo haya sido perfecto, para sus detractores hubo fallas, pero se dejan huellas que deben ser valoradas, entre ellas el museo Lucy Tejada, el Plan Maestro de cultura, la emisora a salvo, una biblioteca activa y rejuvenecida, un plan de estímulos y concertación fortalecido y esas escuelas de formación tan activas y poderosas. Recuerdo algunos antecesores que también han hecho una gran labor, dejando la pista de aterrizaje para otros proyectos. Como artista y gestor cultural he visto pasar a muchos funcionarios, algunos inolvidables, otros no tanto, y entonces pienso que cada director o secretario se rige por un precepto de construcción colectiva de ciudad que debe cumplir y ejecutar junto con los artistas y gestores culturales pereiranos.  La cultura en la ciudad crece en cada gobierno al ritmo lógico que la ciudad exige y que sus gobernantes lo permitan, obviamente con variadas falencias que un sector crítico e inteligente suele señalar.

Al que llegue, le corresponde honrar ese camino trazado por años: estudiar muy bien el Plan Maestro, aportar para que el plan de desarrollo cumpla con la promesa del alcalde electo consistente en descentralizar la cultura, fortalecer el consejo de cultura,  llegar a todas las comunidades, crear nueva infraestructura, corredores culturales, resignificar espacios para el turismo cultural y su apropiación, incentivar la creación de nuevos contenidos culturales, consolidar la cultura como un foco de desarrollo de la ciudad, pero ante todo, contribuir a educar para una mejor convivencia y el respeto a la vida. (Un niño pereirano herido en el rostro por un disparo de escopeta en plena Navidad, por causa de una riña provocada por el ruido y reclamaciones airadas entre vecinos, ya es un síntoma a revisar). Todo esto ya se convierte en un reto exigente que implica la unión de todos y ante todo la capacidad apasionada de trabajar siempre en pro de la ciudad, no de un sector particular o un individuo.

Los nuevos retos son grandes y exigen apuestas de crecimiento y expansión tan urgentes como complejas. El alcalde Doctor Carlos Maya es un hombre muy técnico, un gerente de ciudad que sin duda ha medido el impacto económico y social que provoca la cultura, que ha visto los resultados de esta en otros países y que anhela llevar todo este potencial creativo a las periferias para permitir el desarrollo socio cultural de Pereira. Por tanto, esa persona elegida en cultura, sea quien sea, deberá ser rodeada por nosotros, que pensando en la ciudad y no en intereses particulares, podamos exigirle que cumpla con la misión encomendada.