La locura de la encarnación

Padre Pacho

Columnista

Si alguien viniera por estos días de otro planeta y al ver tantas luces, tanta algarabía, nos preguntara: ¿que están celebrando por estos días? ¿Cuál es la causa de tanta fiesta? ¿Qué es eso que llaman navidad?

Lo primero que debemos comprender es que la alegría de estas fechas va más allá de un convencionalismo social. Una alegría que es algo intimo y profundo, que toca toda la persona humana y su fe.

La sagrada escritura nos enseña que Dios creó el cielo y la tierra, y entre todas las creaturas, al ser humano como imagen y semejanza de su ser, llamándolo a una especial amistad con ÉL. Esa amistad se rompió por querer ser como él, un pecado de desobediencia y soberbia. Esta enemistad solo podía ser restablecida con el pago de un rescate, por parte del hombre, en esto consiste la redención; un sacrificio perfecto que recompusiera la justicia original. Una justicia a la cual no renuncia Dios, pero con su misericordia e ingenio podía llegar mucho mas lejos de lo que podía pensar y soñar el hombre.

Solo Dios podía pagar esa deuda y debía ser un hombre el que, en nombre de toda la humanidad, ofreciera este sacrificio de reparación, y por ello la misma Trinidad reunida en concejo de gobierno, toma la decisión que su hijo unigénito de Dios Padre, asuma nuestra condición humana, cargando sobre sí nuestras miserias, terminando cosido a un madero. Solo un Dios que fuera hombre podría redimirnos, no era imposible de otra forma, Y solo Dios podía hacerse hombre sin dejar de ser Dios. Por eso el Verbo, se hizo hombre y puso su morada entre los hombres. El mismo Hijo Unigénito de Dios, queriendo hacernos participes de su divinidad, asumió nuestra naturaleza, para que, habiéndose hecho hombre, hiciera dioses a los hombres, como lo afirma Tomas de Aquino.

Por ello en navidad se manifiestan los atributos de Dios: su Providencia, Sabiduría infinita, poder convertir el mayor mal en la causa del mayor bien, su Omnipotencia, un Dios que se hace hombre sin perder su condición divina. Y sobre todo el atributo del Amor, que es lo único que explica la locura de la encarnación. Un Dios que no se ahorró ningún esfuerzo para rescatarnos, por eso navidad es el exceso del amor de Dios por los hombres. ¿Existirá una mejor causa para tanta fiesta?