La inconformidad y su verdadero origen

Víctor Zuluaga Gómez

Columnista

Frente a una crisis generalizada como la que estamos viviendo, se suelen escuchar propuestas para que los distintos gobiernos  se encarguen de implementar. En el caso de Colombia, hay exigencias que van desde la protección a líderes populares, no incremento de la edad de jubilación, no permitir salarios inferiores al mínimo, cumplimiento de los acuerdos  pactados con las Farc, hasta aquellos que exigen la renuncia del Presidente Duque. También la lucha contra la corrupción es otra exigencia ciudadana.

 

Es posible que muchas de las exigencias se cumplan, que se logren algunas reivindicaciones, pero una buena pregunta que nos podemos hacer es ¿ Por qué hemos llegado a estas situaciones, a estos enfrentamientos?. Hay, frente a ella, múltiples respuestas, muchas de ellas resultado de un analfabetismo  brutal como la de aquella joven que muestra por medio de un video, la necesidad de destruir  las estaciones de transmilenio en Bogotá  para que el Estado invierta en su reparación  muchos de los millones que se pierden por la corrupción de los gobernantes (¿).

 

Otras explicaciones hablan de que todo se debe a la implementación  de un modelo económico Neoliberal, y aquí pueden coincidir  quienes consideran que es urgente que el Estado ejerza cierto control  sobre la empresa privada y otros que luchan por la implementación del socialismo.

 

De todas maneras, la pregunta sobre la génesis de los conflictos, sigue vigente. ¿Por qué se sigue implementando un capitalismo salvaje  o un socialismo que ha demostrado hasta la saciedad  su inoperancia tal como lo experimentaron los chinos, los soviéticos, los cubanos, los venezolanos y los nicaragüenses?

 

Recordé entonces lo que ocurrió en Francia en 1789 cuando hubo el gran choque entre el gobierno monárquico  y despótico y los sectores representados por la burguesía, artesanos y campesinos. La consigna que triunfó fue la de “Libertad, igualdad y fraternidad”.

 

Entonces se abrió paso la consigna de “libertad” y surgió y se consolidó el libre mercado que se cristalizó en la famosa expresión francesa de “Laiseez Faire, laissez passer (dejar hacer, dejar pasar).

Pero recordemos que en 1917, con la Revolución rusa, comenzó a hacerse realidad la consigna de “igualdad”, con la implementación del socialismo en la Unión Soviética.

Nos podemos preguntar si uno y otro modelo ha permitido consolidar un bienestar general en los Estados en donde se han implementado y tendremos que responder que no. ¿Por qué? En la próxima columna lo plantearé.