La evidencia de la corrupción

Víctor Zuluaga Gómez

Columnista

Uno de los graves problemas que tenemos los países andinos es el de la movilidad terrestre. Por mucho tiempo, cuando no existían vías importantes terrestres, los ríos Magdalena  y Cauca fueron las rutas más utilizadas, pero ello implicaba que todo lo que se movía del interior hacia el extranjero, debía llegar a la Costa Atlántica. Pero la movilidad Oriente Occidente y viceversa, implicaba disponer de  buenas carreteras y nos encontramos entonces con las Cordilleras, que significan un enorme escollo en materia vial.

 

En el caso del Brasil, hace muchísimos años construyeron una vía de Sao Paulo a la Costa, en donde predominan los túneles y los puentes, debido al hecho que tienen una geografía similar a la que existe entre Bogotá y Melgar.

 

En Colombia apenas estamos dando los primeros pasos para disponer de unas vías de gran movilidad, porque la verdad sea dicha, cruzar la Línea o el Páramo de Letras, que son las dos vías más transitadas para cruzar la Cordillera Central, sigue siendo un verdadero calvario.

 

Llegué en el año de 1974 a Pereira y obviamente lo hice por carretera de Bogotá. Y posteriormente, era frecuente ir y venir de Pereira a Ibagué, con el fin de visitar a mi madre que por entonces vivía en esta última ciudad. Y puedo decir que se presentaban accidentes de automotores, pero entonces el flujo de camiones no era tanto si lo comparamos con el actual.

 

Acabo de tener una experiencia como para no repetir: un camión se volcó en la vía y produjo un taponamiento tal que tuvimos que esperar seis horas para que se pudiera despejar la vía. Me decía entonces que no hay derecho para que después de 45 años la vía entre Pereira e Ibagué se encuentre en las mismas condiciones, con el agravante de que el parque automotor ha crecido y los camiones son de un tamaño desmesurado para una vía que tiene tantas curvas y tan estrecha.

 

El gobierno nacional ha invertido enormes cantidades de dinero en materia vial, pero al mismo tiempo, cuando revisamos las contrataciones que se han realizado por Odebrech, tenemos que llegar a la conclusión que son miles de millones de pesos los que han ido a parar a bolsillos de intermediarios que han facilitado a la adjudicación de grandes obras que por lo general quedan inconclusas.

¿Cuándo tendremos túnel en la Línea?