La Cárder, el ‘oro’ y la Vecindad del Chavo

Alvaro Rodríguez H.

Columnista

Por partes, como dice Jack.

La Corporación Autónoma Regional de Risaralda sigue “presa”. Por donde se le mire.

De tiempo atrás, se espera una investigación con dueño que no brilla: es la de ORO -Operador Regional de Occidente- que hizo repetidos “agostos”. Nada que la Fiscalía se pronuncia. Duerme, como no quisiéramos en una entidad que tiene nuevo timonel. Mando y otras directrices. A ello apelamos. Porque bien conocemos que no todo lo que brilla es ‘ORO’. Que nos digan el estado de las investigaciones fundamentadas por el ex contralor Juan Guillermo Salazar, paseándose cual rin–rin renacuajo en la Contraloría General y el ingeniero Crosthwaite, a quien le “quieren cobrar” por la espalda. En emboscada.

Carlos Alfredo, al que quieren callar desde arriba, conoce bien los límites del vecindario. De ese pequeño estado politizado, entrampado, que no ha dejado “elegir” director. Dos renuncias anunciadas, son poco. Ha actuado allí una terquedad  y un poder desbordado que hizo metástasis.

Al gobernador le siguen metiendo zancadillas. No se deje asustar Doctor Tamayo. A sus directivos. Digo, a unos porque hay otros que ni parpadean en medio del corazón verde que poco o nada les interesa. Una vergüenza. Llegan cuatro nuevos alcaldes a la vecindad del Chavo. Ojalá actúen. Modulen.

La Vecindad del Chavo está en Dosquebradas. Que ahí va. Que va como si no fuese con ellos. Ciudad en suspenso. Sin Personero y Contralor. ¡Oh, gloria inmarcesible! Con un pedazo de concejo que no se resigna a que le den libreto.

Que va a “entregar medios puentes”, que tiene obras de infraestructura que no se realizan como la de El Japón-Frailes. Que nos digan cómo va la  de Pedregales-Cárcel de Mujeres. Lo de Santuario, ya sabemos. La alfombra apenas se mueve.

Dosquebradas no tiene cura. Y el Chavo, si pero no.  Y el que tiene se le acabó la gasolina. El verbo.

El otro está de segundo abordo en el Concejo y produciendo encono. Óscar Mauricio Toro y al que el alcalde llama de manera descarada y cínica “el pistolero”, por el sólo hecho de pronunciarse y no tragar entero.

Estamos en la Vecindad del Chavo que es Dosquebradas, como bien lo señaló en el concejo, moviendo su prolongada melena, Tatiana López Saldarriaga, la concejala. Ahora, quién podrá salvarnos. Memoria. Abramos la conciencia.

El contagio llegó al Vecindario.