Juan Pablo Gallo, el personaje

Alvaro Rodríguez H.

Columnista

Léalo y siéntese. Repase acciones de gobierno para que digiera. Con calma, sin la acidez política y  amargura.

Pereira siempre estuvo en el top en Colombia por la gestión del alcalde.

El Cambio se propuso y se cumplió. Los amnésicos no querrán reconocer la gestión que terminó empañada por la acción express de la Procuraduría que no tuvo la misma inmediatez con lo acontecido en la C’arder por ejemplo o en un salto mortal oculto en Megabús.

Fueron 12 años, varios de ellos de tortura, en manos la ciudad de la agencia de la U, que como partido político terminó sin aire. Arrinconado y deshecho por los malos manejos internos.

Ganó el economista Juan Pablo Gallo Maya, que desde que asumió con un histórico de 126.075 votos que todavía duelen y no aceptan y no reconocerán, tuvo ideas claras como gobernante: proyectar a Pereira.

La ciudad que tiene hoy  moderno  Aeropuerto, Nuevo Egoyá -por si no se acuerdan- conexión vial visible, Avenida San Mateo, la devolución de los recursos por concepto de Valorización, una marca personal para la movilidad, el  sistema masivo  Cable Aéreo que está en pleno apogeo y tomó vuelo, notorio apoyo al sistema universitario local, iniciando con la Universidad de Cuba, que muchos la ocultan.

Todo esto para refrescar la mala memoria con quien de forma audaz, atrevida, sin pedir permiso,  rompió una penosa hegemonía política y una inercia que se había tomado la capital del Eje. Hoy hay marca. Se siente ciudad.

Por eso, Juan Pablo Gallo,  el economista, ex concejal con votos, trabajo, con vocación, es el Personaje 2019 en Risaralda. Demostró que a Pereira nada le queda grande.

El Cambio, insisto, no necesita reflectores. Se ve. Se puede palpar.

Lo otro es miopía, terquedad.

La impronta, la huella, de Juan Pablo Gallo no es novedad. Es recordación de un período exitoso que catapultó la necesidad de consolidar un nuevo pereiranismo.

Superavits acumulados de gobierno positivo. La región es otra. La que soñó Juan Pablo y que hoy es un buen elixir contra la mala memoria y ciertos malos gobiernos, a los que ya nos estábamos acostumbrando.

La posta la tiene Carlos Maya, heredero del buen gobierno que deja Gallo.

Pereira le apuesta a nuevas visiones. A Pereira, repito, nada le queda grande.

El Cambio se encuentra a la vuelta de la esquina. Vamos juntos.