Insólito: el único alcalde sin gabinete

Alvaro Rodríguez H.

Columnista

Pese a que las cartas están marcadas en un extraño andamiaje de miedo, el alcalde de Dosquebradas es el único en Colombia, que 20 días después, no arma su gabinete.

El ladrón cogió al policía.

 

No tiene afán: la reelección le da derecho a burlarse de quienes lo eligieron. La cultura de la papa y la yuca esparcida como mermelada novedosa. Es un puré.

 

Después de “broncearse”  para la Cámara por Cambio Radical, el alcalde de Dosquebradas no existe. Nadie sabe quién manda. No es normal. No ha podido en un desprecio por lo público inaudito. Increíble.

 

El mismo alcalde posesionado apenas que sigue en un perverso limbo: con un concejo que nada en seco y que en mala hora  le cayó una demanda electoral  aceptada ya por autoridad electoral competente. Un gobierno anclado. Temas para debatir no existen. Solo el intercambio. Que escucha pero no representa a los actores reglados.

 

Pero él prefiere enconcharse. Resistirse en un espeso  silencio. Es un municipio con freno de mano y con un gobierno que no arranca. Gobierno rehén. Aprisionado entre profundas divisiones del reparto y de un partido conservador  con un entramado peligroso que pide y pide. 

 

Gobierno bloqueado por todos los costados. Aprisionado entre las obligaciones pactadas en sus diferentes modalidades. Parece un gobierno alquilado. De vergüenza.

 

Arrancó el proceso electoral para la Cámara en el torbellino azul para perseguir a “opositores” señalados.. Es un estreno  con protagonistas propios que recrean el tinglado electoral. Falta que entreguen el premio al mejor actor de reparto: al alcalde Jorge Diego Ramos Castaño epicentro del susurro del imperio mediático y de su crecido ego. Personaje. ¡Ploff! Está en las salas de cine el actor del reparto. El ventrílocuo activo que parece vivo… El portafolio no lo llena porque la causa no es Dosquebradas, es el reparto.

 

En Dosquebradas, quedan últimos días de inscripción para la audición o el reality gubernamental. No enviar hoja de vida.

 

Él no se da por enterado. Enredado en su propia suela. Increíble. Este gobierno parece un tamal que hierve pero no se cocina. No lo quema la ilusión sino el desperdicio en el arte de gobernar. La convicción está en los zapatos del otro. Gobierno sin talla. De burla.