Historia de la energía

Rodrigo Ocampo Ossa

Suele olvidarse por quienes proponen solucionar el calentamiento global con la restricción del uso de energía, que la vida depende de esta. Desde los organismos unicelulares mas simples que cubren toda la tierra, hasta las formas de vida más complejas, la utilizan para crecer y reproducirse. Unos, como los vegetales y el Krill, la toman directamente del sol, otros como los herbívoros y los cetáceos, de los anteriores. Y los humanos, en la cima de la cadena trófica, la toman de vegetales y animales, de los minerales, el viento y el agua, generando un excedente energético que ha permitido el desarrollo de la cultura, lo que a fin de cuentas nos hace diferentes. El uso de la energía inevitablemente modifica el medio ambiente, pero no siempre es dañino. Por ejemplo, nuestra atmósfera es un desecho de los estromatolitos que captaban dióxido de carbono y emitían oxigeno, gas que fue venenoso para las primeras formas de vida y causó la primera gran extinción hace unos mil quinientos millones de años, pero permitió la evolución a la que hoy conocemos. Hasta finales del siglo XVII la principal fuente de energía era la madera cuyo consumo causaba un enorme impacto en el medio ambiente, pero pudo ser sustituida por el carbón mineral. Desaparecieron unos problemas y surgieron otros, como las enfermedades de los mineros. Con la llegada de los combustibles fósiles, la vida humana creció en forma exponencial, tanto en cantidad como en calidad, y por supuesto, generó otros problemas que hoy alarman a los pesimistas. Pero como lo ha hecho antes, la humanidad va a encontrar rápidamente una alternativa. La más probable es la fusión nuclear cuyo proceso experimental ya está en curso al sur de Francia, donde se construye el proyecto ITER con la colaboración de 16 potencias y una inversión que lo convierte en el quinto proyecto de ingeniería  mas costoso de la historia. Un buen tratamiento para la depresión que produce el fanatismo es la información.