Expendios de droga

Fabián Henao Ocampo

Columnista

Hace unos años tuve la oportunidad de observar de frente todo el movimiento de un expendio de droga;  resulta que yo estaba de visita en un asilo de la ciudad y frente al albergue observé un lugar en plena calle al que llegaba todo tipo de personas a comprar su dosis.  Llegaron taxis, bicicletas, motos, el carro de gama alta y el tipo con el costal, jóvenes, niñas y hasta un campesino de ruana y peinilla; todos iban pasando con intervalos de tiempo, sin hacer fila; mientas el tipo que vendía se la pasaba en contar y recontar la plata de la venta y en descifrar los escondites en los que tenía la mercancía. Esa era como una tienda en plena calle.     

Según las informaciones de la  Policia Metropolitana de Pereira, en la ciudad existen 124 lugares activos de expendio que ya están identificados; 23 en Dosquebradas y 2 en la Virginia. Esta noticia apareció la semana pasada en el Periódico el Tiempo.

Según las informaciones de Prensa, Pereira es la tercera ciudad del país en materia narcomenudeo. La capital de Risaralda aparece después de Bogotá y Barranquilla, entre las ciudades capitales del país donde más se presenta el fenómeno del narcomenudeo, por encima de grandes ciudades como Medellín, Cartagena y Bucaramanga, situación que de acuerdo con el estudio explica varios fenómenos psicosociales y de orden público, dada la magnitud económica de ese negocio (6 billones por año).

Yo me atrevo a pensar que no son solo 124 expendios, pueden ser más,  si se piensa que casi todos los parques de la ciudad están convertidos en zonas de consumo en los que es posible ver jóvenes de todas las edades, hombres y mujeres,  metiendo vicio a cualquier hora.

Hay un parque de Dosquebradas en el que la reunión de consumidores todas las noches es cada vez más grande y en esa misma proporción ha crecido la cantidad de habitantes de la calle; es como una ruta por la que atraviesan muchas personas. Salirse de la normalidad, consumir drogas, vivir en la calle, deteriorarse y sufrir durante mucho tiempo, hasta que llegue la regeneración o la muerte.

Qué pesar, la drogadicción es como una enfermedad en la que el consumidor necesita más la droga que la comida. Esa es la tragedia de una realidad para la que no preparan al comprador.