Escampavía. Buenos indicadores y mala propaganda

Juan Guillermo Ángel Mejía

Columnista

Colombia es el país de América, de lejos, con la economía más positiva en el 2.019 y para completar, las proyecciones del Banco Mundial vaticinan un crecimiento, para el 2020, del doble del promedio de América Latina; Estados Unidos, Colombia, Canadá, Alemania y el Reino Unido, en ese orden, se colocan como las mejores países para invertir, una encuesta encuentra que el 88% de los colombianos declara estar feliz, en el primer lugar de satisfacción en el mundo entero, el turismo crece a ritmo acelerado, la ONU destaca los avances en el proceso de paz, registramos el menor número de homicidios y secuestros en lustros y finalmente tenemos una robusta clase de ingresos medios, todo eso nos indica que la economía es la mejor del continente, que muchos colombianos somos felices, que avanzamos en paz y seguridad a pesar del pesimismo y de las casandras que gritan no soportamos mas.

A pesar de los dicho, aquí como en el resto del mundo, hay niveles grandes de insatisfacción, tal como cita Minouche Shafik, muchos sienten que no han recibido lo que se les debe: quienes nunca tuvieron una oportunidad, los campesinos que piensan que todo se lo dan a los citadinos, los nativos que sienten que los afecta lo que se le da a los inmigrantes, los ancianos que sienten que no se les agradece lo que han hecho, los que encuentran a quien culpar por el desequilibrio ambiental y se puede seguir contando.

Dado lo anterior es fácil entender como los cacerolazos y los paros indefinidos agrupan a quienes aspiran vivir en un país con un sistema de gobierno diferente, de ellos los más entusiastas cacerolantes, los mas agresivos encapuchados, los que paran y paran y paran, quieren un estado socialista, el mismo que hoy gobierna a Venezuela , Nicaragua o Argentina, y por supuesto a ellos se suman muchos otros insatisfechos, menos agresivos, más pensantes, menos extremistas pero insatisfechos al fin y cabo, disgustados por razones  tan diversas que no logran unificar sus peticiones puesto que son tan variadas como diferentes son los gustos y creencias

———————————

Pereira está sitiada por peajes, barreras económicas que afectan el desarrollo de nuestra capital, hemos sufrido algunos de los más caros del país y nos siguen cobrando tasas de vías en construcción cuando por lustros los concesionarios se han dedicado al simple mantenimiento de las vías ya que registramos, apenas en el gobierno anterior, la inversión en el puente helicoidal y la muy menor del acceso a Circasia, de resto solo cobros e incrementos injustificados en las tarifas, ¿con qué argumento nos subieron lo peajes?. 

Dice el gerente de la concesión que el año pasado pagaron peajes mas de 33 millones de vehículos, se puede pensar que nos cobraron algo parecido a doscientos mil millones de pesos y para justificar el incremento del peaje y la prolongación de un cobro que hace rato fue recuperado por los inversionistas, nos ofrecen, para el fin del año, iniciar la inversión de escasos veinte mil millones, es decir el 10% de lo recaudado, y lo peor hay dirigentes que han aplaudido la creacción de un nuevo peaje por treinta años mas.

Escuchamos al gobernador Tamayo rechazar el nuevo impuesto, el que cierra el candado y nos aleja de integrantes del Area Metropolitana como la Virginia y del resto de los municipios del  departamento,  peaje que otros aplaudieron, por el contrario el nuevo mandatario ofreció buscar que esos recursos pasen al dominio regional para así lograr un desarrollo integral del sistema vial de departamento,bien por el gobernador electo, siempre celebraremos a los dirigentes que no han hipotecado su conciencia al gran capital.