Escampavía

Juan Guillermo Ángel Mejía

Columnista

Toda comparación es odiosa, y en nuestro caso dolorosa; publican los periódicos que nuestros vecinos presentaron un plan de $500.000.000.000.oo (quinientos mil millones de pesos) para el sistema de transporte público integrado de Manizales de los cuales, como corresponde, el gobierno nacional aportará el 70% es decir $350.000.000.000.oo (trescientos cincuenta mil millones de pesos) los cuales incluyen un tercer cable de pasajeros, también supimos que para el aeropuerto de Palestina, situado a escasos 20 kilómetros de Matecaña, el gobierno aportará otros $400.000.000.000,oo ( cuatrocientos mil millones de pesos ) para sumar a los varios cientos de miles de millones ya enterrados, mientras esto ocurre, algunos de nuestros congresistas posan orgullosos por haber apoyado el empeño de nuestros vecinos, quienes luchan y consiguen porque son consistentes y se unen para defender lo propio, lo cual es ejemplo a seguir, todos estos triunfos contrastan con la actitud   de los mismos de la foto quienes  hicieron oídos sordos a los llamados que les hiciéramos para que pidieran al gobierno central que cofinanciara, como de ley es, nuestro cable aéreo.

 

Lo que Odinsa está haciendo es inaceptable, no olvidamos el reclamos de los gobernadores del Eje Cafetero quienes consideraban que estos peajes se están cobrando habilidosamente, dado que hace no menos de tres años los concesionarios  recuperaron la inversión pactada es decir la diferencia entre los recaudos y los costos de operación y mantenimiento consagrados contractualmente. Para ilustrar lo que entonces se argumentó recordemos que el gerente de la concesión Autopistas del Café dijo que han cobrado peajes a 12 millones de vehículos por año, y menciona, como consolación, inversiones en algunos cruces,  obras que cuestan menos del 10% del recaudo en un año.

 

Las estrofa que coreábamos aquella de “sin fuerza extraña que agradecer” se nos ha convertido en un sino desagraciado; no es de buen recibo que nuestros dirigentes estén haciendo causa común con las gigantescas empresas que nos han explotado mas allá de toda duda; y para validar esa condición irregular ahora agregan un nuevo argumento: han logrado que, de buena fe, algunos reclamen comparaciones Público Privadas, ecuación por medio de la cual se consagra que sea el sector privado quien ejecute y explote inversiones públicas en patrimonios del estado como son las carreteras y los aeropuertos, estrategia que se utilizó para despojarnos de la propiedad del aeropuerto Matecaña por décadas que pueden convertirse en perpetuas, tal como está ocurriendo con la inconclusa carretera entre Manizales, Pereira y Armenia, proyecto que ha quedado a medio hacer pero se cobra como si lo hubieran terminado y con las tarifas  mas caras del pais.

 

Despierta Pereira, recuperemos las instituciones que nos pueden defender, hagamos causa común con Caldas y Quindío quienes si saben pedir y busquemos que la nación haga justicia con esta tierra que tan generosa y pródiga ha sido con Colombia entera, no más impuestos para enriquecer a quienes no lo merecen, no más permitir peajes que nada nos dejan y por el contrario nos empobrecen, no más zancadillas al gobernador quien por lo menos busca que los recaudos se inviertan en la región  y por favor señores del Intergremial escúlquense y decidan de qué lado están, “motores de desarrollo o rémoras que nos venden cada día”, no es justo aupar impuestos a cargo de los dineros de los  nuestros, hagamos estudios serios para comparar el costo beneficio de cada inversión, acudan a expertos en la estructuración de proyectos de tanta magnitud como son las vías de altas especificaciones y reiteramos hagamos causa común con  los duchos vecinos quienes si han conseguido lo que nosotros, como el hombre camello de Nietzsche nos cargamos a cuestas, sin fuerza extraña que agradecer.