Escampavía

Juan Guillermo Ángel Mejía

Columnista

Según US Today los colombianos consideramos que nuestro país es el más corrupto del mundo, conclusión discutible puesto que no aparecen listados, en los primeros lugares, los países socialistas , quizás por la censura que ellos padecen, pero sea lo que sea este primer lugar nos entristece; nuestra CARDER encabeza la lista de las Corporaciones de ambiente investigadas, poderoso barco a la deriva, y si a ello sumamos  como son cuesionadas otras de nuestras entidades cívicas y guardianes de la heredad, tendremos que aceptar que en nuestros lares la corrupción ha alcanzado los topes indeseables que hoy son el primer desafío para nuestra democracia.

 

Presenciamos ingentes esfuerzos, de parte de algunos de los dirigentes gremiales,  quienes sin la menor consideración por la ética, presentan como un triunfo el que no se dieran órdenes de captura en contra de quienes resultaron responsables de alegre manejo de recursos públicos, de despilfarros y vida de pachás de cuenta de lo que pagan los empresarios y comerciantes por servicios notariales.

 

Juan Manuel Acevedo le recuerda a los gremios como en las encuestas de percepción ciudadana, en ciudades donde los empresarios juegan el más importante papel, los encuestados colocan en los últimos lugares a la empresa, dada la percepción que tienen los ciudadanos de la manera como ellas se han venido apartando de la ética, realidad que nos permite recordar al sabio matemático quien decía que el valor de un hombre era 1 si tenía ética, le agregaba un cero si era inteligente, otro si era rico, uno mas si era buena persona pero si perdía la ética solo quedaban los ceros.

 

Corrupción, decía un comentarista, es todo eso que se aparta de la ética y el buen manejo de lo público; en Colombia teníamos resuelto el problema de la corrupción, se trataba de algo de lo cual eran responsables únicamente los políticos, ignorando el otro componente de la ecuación, el sector privado, situación que viene cambiando en la medida que nos damos cuenta que la corrupción no es algo que ocurre por allá, lejos de nuestro entorno, basta mirar en la puerta de la casa, la corruptela es de tal magnitud que lo ha manchado todo.

 

Mal ejemplo, pésimo antecedente el que dan quienes ensalzan a quienes devuelven dineros para librarse de que los encarten, por el contrario esperaríamos que los entes que agrupan a los gremios deben ser quienes sirvan de ejemplo de cómo se debe manejar lo ajeno, tal como lo enseñan las normas vigentes es decir: con el celo que un padre de familia cuida el patrimonio que es el sustento de los suyos, pasar por encima de la ética es convertirse en cómplice del mal manejo, de la falta de controles, del indebido aprovechamiento en beneficio personal de lo que pertenece y debe utilizarse exclusivamente en lo que es la razón de lo que se ha convertido en un impuesto de obligatorio cumplimiento.

 

Ser grato es una virtud indiscutible, única razón para explicar lo inexplicable de parte de quienes son lideres de opinión y ahora se convierten en intérpretes que presentan como un éxito, repetimos, el que no se dieran cargos penales, cosa que nadie desea, ojalá entendamos que la lucha contra la corrupción empieza por casa y no es tapando lo malo como se consigue lo bueno.