Entre el odio y la muerte

Víctor Zuluaga Gómez

Columnista

Rita Levi Montalcini, la gran neuróloga italiana nos hablaba del hemisferio cerebral primitivo, el mismo de la emoción, del impulso, y diríamos que el de la irracionalidad. Y es la emoción, el impulso, el miedo y el odio el que ha conducido a la humanidad en más de una ocasión a enormes desastres, a violencias extremas como las que vivió Europa con Hitler, Rusia con Stalin, Italia con Mussolini. Pareciera que aún no hemos sido capaces de entender que todos los seres humanos somos diferentes, que soñamos y buscamos nuestra realización por caminos diferentes. Pero lo más preocupante es que queremos imponer nuestros puntos de vista, nuestra ideología, utlizando el odio, el miedo y la violencia. En Colombia, una vez lograda la independencia de España, liberales y conservadores representaron la única opción política y unos a otros se declararon la guerra a muerte. Ya sabemos las consecuencias. Y luego vendrían los grupos subversivos como el M19, EPL, FARC, y el que continúa dańando oleoductos y derribando torres de energía, como el ELN. La respuesta a estos grupos de orientación socialista serían los grupos paramlitares. Posiciones extremas cargadas de odio que hace difícil el diálogo, el encuentro, la búsqueda de caminos no extremos. Y cuando estas vías se plantean, entonces de uno y otro lado se dice que no se quieren las posiciones “tibias”, pues la vida hay que verla lena de luz o de sombra, entre izquierda o derecha. Pero, insisto, al lado del blanco y el negro existen tonalidades de grises y lo único que puede desactivar el odio que leva a la muerte, es el diálogo. Y además entender que la convivencia pacífica, el compartir con los demás, es uno de los elementos fundamentales que nos pueden permitir ser felices, porque son las redes famliares y sociales las que posiblitan esa realización. Acumular, tener, constituye un elemento secundario en la búsqueda de una realización personal. Y el aumento creciente de suicidios que estamos presenciando en Colombia, es un indicador del aislamiento, del malestar general, del miedo y del odio y la muerte que nos está invadiendo. Pero como dice Rita Levi Montalcini, a lo único que no podemos renunciar es a sentar las bases para que mañana sea mejor que hoy. Y es, a no dudarlo, la educación, la fuente que nos permitirá a futuro hacer de Colombia el escenario en donde se consolide un grupo humano diverso, que entienda la importancia de los otros para la realización personal.

1 comentario en “Entre el odio y la muerte”

  1. Excelente artículo. La única vía para la solución del conflicto,e s el diálogo, la interacción con el otro y no sembrando más odio.

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