El gobernador Tamayo partió plaza

Jaime Castaño Torres

Columnista

En tauromaquia decimos que los toros de lidia buenos parten plaza cuando salen al ruedo, es decir, salen del toril sin titubeos y van al centro del ruedo a cumplir su fatal misión.

Eso mismo ha hecho el gobernador Tamayo al presentar oficialmente la solicitud de concesión del peaje de Cerritos para el Departamento con el fin de financiar la construcción de la doble calzada a La Virginia. Busca así que las obras se hagan pero que las utilidades no se queden en manos de particulares, pues se habla de una concesión a 30 años y que la concesión le sea adjudicada al Departamento con la finalidad de hacer la obra en forma rápida, seguramente con personal de la región y empleando recaudadores de la misma región y las utilidades que vendrán serán para el Departamento.

Eso es pensar correctamente, buscando verdadero desarrollo oportuno, una buena perspectiva para la región y un futuro para todos. Así se hace. Pensar en las entidades a las que se llega a dirigir progresen y produzcan buenos resultados como solía suceder anteriormente cuando la mayoría de los cargos eran ad-honorem y siempre se buscaba la mayor economía para la entidad a la cual se vinculaba una persona.

Añoro la época en que los concejales eran sin pago, las Juntas Administradoras sin intereses torvos, los Gobernadores los nombraba el Presidente a solicitud del cacique como ahora, pero sin tantos costos ni tener que vender la contratación de todo el período anticipadamente para obtener los dineros para financiar la campaña. Un aspirante gasta siete mil millones de pesos en  una campaña para que lo elijan, cuando durante todo el período de cuatro años se va aganar como sueldo 600 millones nada más. Equivale a comprar por cien mil pesos la boleta para la rifa de una botella de leche  corriente. Imposible.

Y se me olvidaba, siempre hay varios candidatos al mismo cargo que invierten sumas iguales y entonces aparecen los inversionistas damnificados.

Es una ecuación que nadie puede entender, pero esa es la puerta para la corrupción y hay que decirlo sin ambages. Los inversionistas de las campañas siempre serán directa o longamano los contratistas que cobraran exageradas sumas por las obras y esa es la raíz de la corrupción auncuando las ÍAS del Estado nunca las busquen o las encuentren, a pesar de estar ahí a ojos vista.

Por eso me llama poderosamente la atención y me obliga a felicitar públicamente al Gobernador Victor Manuel Tamayo porque está demostrando que es capaz de volver por los fueros de una administración pública decente, eficaz y procreativa para el Departamento y su futuro, que aspira a que se hagan las obras eficientemente y que la rentabilidad sea para el Departamento y no para un particular, debiendo destacar además que le tocará el chicharrón de hacer la obra pero la disfrutarán los futuros gobernadores. Eso es pensar en grande y con honestidad.

No tengo a nadie colocado en ninguna entidad oficial, no puedo aspirar por mi edad a cargos públicos ni  lo hice cuando podía ni soy contratista de nada. Mi compromiso es con la honestidad de los administradores y sin ambages pongo de ejemplo al gobernador Tamayo por tan loable y plausible gestión.

Que Dios lo siga iluminando en ese mismo sentido para bien del Departamento y de todos quienes lo elegimos. Y ojalá que el alto gobierno le conceda la petición para bien de todos porque los contratistas empezarán a moverse por lo alto para evitar que se les vaya de las manos la gran cantidad de dinero que moverá tal concesión, es decir que el alto gobierno al designar como concesionario al Departamento no se deje manosear para pagar campañas con esa concesión  para seguir enriqueciendo particulares. El Estado también puede hacer obras como se hacía anteriormente.