El corruptovirus

Víctor Zuluaga Gómez

Columnista

No salía de mi sorpresa cuando leí por las redes la noticia: una mujer brasilera se presentó en una Clínica y manifestó que había estado en China y posiblemente estaba infectada por el Coronavirus. Y lo hizo con el fin de obtener una rápida atención porque por allá tal como aquí, hay también EPS como Medimás. 

 

El sociólogo colombiano  Víctor Reyes ha venido de tiempo atrás estudiando las razones por las cuales cada vez más nos apartamos de las normas y utilizamos el famoso “todo vale” para obtener los resultados que queremos.

 

Dice el sociólogo: “La recurrencia de la violencia es la expresión de un conflicto normativo. La inexistencia de reglas sociales  de convivencia comúnmente aceptadas, respetadas y cumplidas por todos…por otra parte, el concepto de anomia está vinculado a otros como el control social y la desviación. Pero la anomia se debe al actuar de un agente social manifiesto en ausencia de normas  en relación con el éxito en un rol dentro de un sistema”.

 

Podríamos añadir que existen situaciones en las cuales no es que no existan normas sino que quien debe hacerlas cumplir, ni las cumplen ni las hacen cumplir. Ya sabemos lo que ocurre en las Altas Cortes en donde se supone que se encuentra lo más “granado” de la justicia, vendiendo fallos de la manera más infame y corrupta. O también en el caso de jueces que dictan sentencias amañadas cuando hay de por medio intereses económicos.

 

Pero al lado de quienes violan las normas para obtener beneficios económicos, tampoco es posible ignorar otros factores que anota Reyes: “La regulación moral correspondiente codificada en normas  sociales, queda obsoleta en la función de favorecer  la solidaridad orgánica, por lo que se produce una desinstitucionalización por falta de los referidos valores normativos, en un abanico que va desde los usos y costumbres  al extremo más grave de la falta de igualdad de oportunidades sociales  para avanzar al siguiente escalón de nuevos bienes culturales, religiosos o societarios del progresivo estadio de desarrollo”.

 

La anomia es un fenómeno que tiene muchas aristas desde las cuales se puede analizar. Hay estudios en la actualidad que un buen porcentaje de suicidios se producen precisamente, porque el suicidio anómico se distingue en que no depende de la manera  como los individuos se unen a la sociedad sino de la forma en que ella los reglamenta, según Durkheim.