El cáncer de la desinformación

Alvaro Ramírez González

Columnista

Una de las enfermedades que más duro están golpeando a la sociedad colombiana es la desinformación proveniente de los medios masivos de comunicación.

En otros tiempos algunos medios tenían una clara pero transparente filiación política. El Tiempo y el Espectador eran por ejemplo liberales y el Siglo y el Colombiano, conservadores. Defendían sus ideales desde sus editoriales y él las columnas de opinión.

Pero la información que todos los medios de esa época entregaba al público era veraz, creíble, cierta.

Juan Manuel Santos hizo muchos daños y prostituyó con dinero del Estado a las Cortes, y al Congreso. Pero también prostituyo a los medios de prensa escrita, radio y televisión. Prostituyó la verdad.

Lo que hizo la revista Semana con sus lectores y suscriptores fue tan ruin que se produjo una deserción masiva de suscriptores que sumada al fin de la mermelada Santos, llevó a esa casa editorial a la ruina.

El Canal 1 sufrió el mismo fenómeno; perdió audiencia y pauta publicitaria por vender una información mala, nada veraz y amañada.

El mismo caso lo está viviendo el Canal Uno y CM& gracias a la pérdida de credibilidad se quedaron sin audiencia, sin publicidad y sin finanzas. Esta para la venta. Y ya circula con mucha fuerza una campaña para apagar la W Radio.

Las redes sociales nos han liberado de ese yugo horrendo de unos medios de comunicación vendidos y abusivos.

Los culpables fueron el ESMAD y no las hordas de vándalos y terroristas. Los falsos positivos de Dabeiba, fueron escándalo hasta que se descubrió que los muertos eran de las FARC. A partir de entonces, silencio total. Descalifican el Fracking sin mirar los estudios técnicos que lo autorizan con precauciones.

Se han dedicado sistemáticamente a atacar a Iván Duque, mientras callaron, maquillaron y taparon 8 años de derroche y abuso de Santos. La diferencia fue el dinero, la mermelada.

Cepeda enredado hasta el cogote por la compra de testigos, es protegido, mientras intentan fritar y refritar a Uribe sin conseguirlo.

Dylan con un pavoroso prontuario delictivo lo convirtieron en mártir y los dos policías que murieron asesinados por los vándalos, ni los nombraron. Perverso.

Escuchar a Félix de Beodut o a Yamid Palacio de la W Radio, enferma, produce indignación. La pregunta es, ¿Hasta cuándo?

Estamos reaccionando, las redes nos han dado fortaleza y unión y si lo logramos con Semana, lo lograremos con los demás.

Animo. A combatir esa mala prensa, a invitar a los amigos a hacerlo. A ignorarla, a no comprarla, a apagarla.

alragonz@yahoo.es