De tú a tú.

Henry Carvajal Castro

Columnista

Una verdad escalofriante. “La verdad es que es escalofriante llegar a un espacio de reincorporación. Casi todas las veces quedo profundamente conmovido. Es muy frecuente que sienta que se me cristaliza el alma en el sentido más físico. Es una cosa muy emocionante. La gente – más de ocho mil ex combatientes- es muy agradecida. A diferencia de otras estrategias que se han intentado en el pasado, no hay nadie del Gobierno diciéndoles a las comunidades que es lo que deberían tener, sino que son las intervenciones que ellos mismos han pedido las que se ven. Desde el punto de vista humano y espiritual para mí, ha sido un una año terriblemente conmovedorn.

Este pequeño y leal relato, diccionario de verdad y corazón, razón y vida, actualidad y realidad, ajeno al odio y la distorsión, pleno y total, sentimiento puro y retrato fiel de un país, por siempre enamorado de los conflictos y las guerras, que solo benefician egos y elevan altares a los padres de la vendimia apocalíptica que tristemente parieron los palacios, no es de un cantor de Cisnes, es de un alto funcionario del Gobierno del Presidente Duque: el dr. Emilio Arcilla, Alto Consejero Presidencial para la Estabilización y la Consolidación de la Paz, que firmaron Juan Manuel Santos-Farc, con el testimonio de un país cansado de la matanza y hastiado de la fratricida y dolorosa guerra.

Colombia hoy,  transita hacia la paz, con alegría, esperanza, visión de vida y alma de reconciliación. Saturada por ríos de sangre, que anega valles y derrumban montañas que dan en el blanco del corazón inocente de millones de huérfanos, que ven emerger un ejército de cruces del dolor, enterrados en miles de fosas comunes- que hoy resucitan- atadas a la esperanza mutilada,   víctima de los intereses terrenales creados.

El discurso de fe, encuentro, reconciliación y verdad de Emilio Arcilla, Alto Concejero para la Estabilización del proceso de Paz, es una arista de respeto, dentro del engranaje de un gobierno que heredó un proceso al que fue ajeno y combatió fieramente. Esa metáfora del dolor: “se me cristaliza el alma” resarce desde lo más profundo de la razón de vida de un país que, por siempre, engendró las guerras desde el mimo Palacio de Nariño.

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