De nuevo soñamos con el Gran Parque San Mateo

James Fonseca Morales

Columnista

Para los pereiranos es una grata sorpresa que su alcalde, Carlos Maya, comparta el sueño colectivo del Gran Parque San Mateo, pues es el único funcionario con la capacidad legal necesaria para hacer realidad esta aspiración de la ciudad.

Sin embargo, conviene que la ciudadanía y el alcalde tengan claras sus posiciones frente al tema, para evitar desilusiones.

Porque, si lo que tiene en mente el gobierno municipal es una nueva versión de los perversos deseos del Ministerio de Defensa y piensa consentir que solo el 31% del predio sea para espacio público y equipamiento, estamos hablando en idiomas diferentes, pues los ciudadanos tenemos claro que ese planteamiento enmascara una posición insidiosa.

Como solo el 35 o 40% del área del predio sería apta para el aprovechamiento económico propuesto por el Ministerio de Defensa, tenemos que concluir que lo que quedaría para el parque serían las áreas de protección y laderas paco accesibles.

Lo que los pereiranos queremos es lo que estaba plasmado en Artículo 156 del P.O.T. del año 2.000, que dispuso que el Parque San Mateo “Comprende los terrenos del actual Batallón San Mateo exceptuando el área ocupada por la futura planta de tratamiento del río Otún.” Lo que quiere decir: todos los terrenos, con esa excepción.

De donde, el primer paso en el nuevo sueño es hacer reaparecer el texto citado, dentro del P.O.T. de Pereira, mediante un Acuerdo Municipal que debe proponer el alcalde y que sería el único blindaje efectivo. Cualquier acción diferente sería un remedio donde no es el dolor.

Destinar todo ese predio a un parque es de justicia y es una necesidad de la ciudad. Es de justicia si partimos del hecho histórico de haber sido los pereiranos quienes, mediante una colecta pública, compraron el predio, para facilitar que el Ejercito acantonara una unidad en Pereira.  Por lo que resulta inadmisible que ese Ejercito,  que no pagó por el lote, pretenda ahora imponerle a la ciudad una carga inconveniente, que la dañaría, para sufragar el traslado del batallón.

Inconveniente porque permitir allí la construcción de viviendas significaría arrojar a las ya muy congestionadas avenidas 30 de Agosto y de las Américas un número de vehículos que sería, por lo menos, el doble de la cantidad de unidades residenciales que se construyeran.

Y es una necesidad porque, más allá de que el parque San Mateo aumentaría el espacio público para los ciudadanos, es la única oportunidad que tiene Pereira de conformar un pulmón verde interior, que filtre del aire el material particulado que podría hacerlo tan malsano como el de Bogotá y de tener una zona verde con la extensión necesaria para equilibrar la temperatura local, cada vez mas alta por el calentamiento climático.

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