Compremos el lote… de nuevo

James Fonseca Morales

Columnista

En nuestra columna anterior hablamos de la grata sorpresa que constituye para los pereiranos el que el acalde de la ciudad, Carlo Maya, comparta nuestro sueño del Gran Parque San Mateo y solicitamos una modificación del P.O.T. de Pereira, que devuelva la destinación de todo el predio a parque, como aparecía en el P.O.T. del año 2.000.

Durante la semana varios lectores u oyentes de nuestros comentarios, han hecho juiciosas observaciones o han expresado recelos sobre lo dicho. Queremos despejar sus dudas.

Una de las observaciones tiene que ver con la extensión del parque sobre todo el predio, que, al tener más de 65 hectáreas, resultaría, según nuestros interlocutores, difícil y costoso de mantener.

Nosotros, por el contrario, consideramos que un parque de esa extensión llegaría a ser un atractivo turístico muy valioso para la ciudad, que no tiene muchos, además de un vigoroso pulmón verde, con su propio microclima, donde espontáneamente surjan hábitats para muchas especies silvestres y sea sitio de parada para aves migratorias.

Un ejemplo es el “Parque Nacional Floresta da Tijuca”, ese con cerca de 3.200 hectáreas, que es el bosque urbano más grande del mundo, enclavado en Rio de Janeiro, la inmensa ciudad del Brasil, país donde muchas otras ciudades tienen bosques o selvas urbanas, con espacios para uso del público y también zonas cerradas, destinadas únicamente a preservar fuentes hídricas, mitigar la contaminación atmosférica, disminuir la contaminación acústica, regular el clima y albergar especies animales y vegetales, algunas en riesgo de extinción.

Cerca del parque “da Tijuca” está el Jardín Botánico de Río de Janeiro, uno de los mayores del mundo, con más de 6.000 especies de plantas. En el Gran Parque San Mateo podríamos tener, también, un jardín botánico, con una gigantesca exhibición de orquídeas y de toda la diversidad vegetal del suelo chocoano, que comienza en Risaralda.

Además, el parque podría tener espacios para deportes extremos, para paseos familiares y para muchas otras actividades que ayudarían a financiar su mantenimiento.

A quienes nos preguntaron por las consecuencias del cambio en el uso del suelo les respondemos que, destinar el predio a un parque dejaría a la ciudad como único cliente para comprarlo y en esa condición podría pactar un precio y un plazo en condiciones favorables.

La Sociedad de Mejoras de Pereira, con el apoyo de todos los pereiranos podría, de nuevo, hacer colectas y otras actividades y en un lapso de unos 10 años recoger y pagar el valor pactado y mantener el parque bajo su administración. La nación y el ejército, en medio de la crisis fiscal que atraviesan y que agravará la pandemia, no pueden tener prisa en trasladar el batallón.

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