Camacol: aporte a la reactivación (I)

Jaime Cortés Díaz

Columnista

Recientemente se efectuó la Asamblea anual de afiliados a Camacol Risaralda con la presencia de la doctora  Sandra Forero Ramírez, presidenta institucional, oportunidad en la que se habló de la reactivación de ventas y lanzamientos de la construcción, situación a la que le viene apostando el gobierno y la entidad para dinamizar la economía del país. Se espera que si las circunstancias nuevas que se desarrollan por efectos de la problemática petrolera y del Covid-19 no derrumban los cálculos estimados, se piensa que la perspectiva comercial puede ser positiva en el sector, aun para estimular el aparato productivo en la semiparálisis actual. Es de atención trabajar en todos los segmentos pero con especial énfasis en la vivienda social. Risaralda  los últimos 4 años creció en área no residencial 0,9 millones metros cuadrados y en el transcurso de 10 años en zona lanzada de vivienda, 3,8; la distribución de la oferta de la misma vivienda dentro del contexto nacional, fue del 5 por ciento.

A pesar de que en Pereira hay limitantes de expansión, es menester estudiar en la revisión que se confía se hará del POT, el hecho en cuestión, guardando, por supuesto, un equilibrado balance de incorporación territorial.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) ha dicho que la urbanización debidamente planificada y bien gestionada  constituye un instrumento vigoroso “para lograr el desarrollo sostenible y el bienestar general”, convirtiendo a  los dirigentes y a los coadyuvantes gremiales en agentes de cambio social, político y económico. Por ello el diseño y acción de un plan tiene que combatir la congestión, la contaminación y la desigualdad generalizada que permita, a través de políticas públicas, un  buen vivir de la mayoría de la población en condiciones óptimas.

El llamado “Índice de Prosperidad Urbana” (IPU) ideado por la ONU, trazó un eje transversal alusivo a la medición de gobernanza que contiene aspectos de productividad, infraestructura, calidad de vida, equidad y sostenibilidad ambiental, con el fin de establecer el crecimiento ocupacional, el acceso al agua,  la salud,  la energía,  las redes viales, las tecnologías, la información y de paso garantizar la educación, la recreación,  zonas verdes, seguridad y otros temas del día día.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala un mínimo de 10m² (deseable 15m²) de espacio público por habitante, siendo el promedio en Colombia (año 2015) de 3,4m²/habitante y  Pereira de 1,6, muy inferior en los dos casos.

Para llegar en todos los componentes de ascenso de la condición citadina, hay que tener un proyecto de gran aliento emanado  de una visión clara y vigorosa de “un plan a largo plazo, construido colectivamente por la ciudad misma” (ONU- hábitat).

Un hecho trascendental de la asamblea regional y que va en línea con lo dicho, fue el Acuerdo de Intenciones que se suscribió entre el alcalde Carlos Maya y Camacol y los constructores propenderán por el objetivo de reducir el déficit de vivienda, generar satisfacción  en la población, garantizar el acceso a los servicios públicos, atender el ordenamiento al uso adecuado del suelo para mejorar condiciones, la equidad y las oportunidades; la protección del ecosistema y la previsión  de riesgos, ya que “la actividad edificadora formal es garante de la preservación del medio ambiente y la gestión efectiva de los riesgos inherentes a la urbanización” y “es un eje fundamental para impulsar  el desarrollo social y económico de las regiones por su alta capacidad de generación de empleo y de impulso a los demás sectores productivos de la economía”. [De los considerandos]

Por la  importancia que tiene  difundir el contenido del mencionado Acuerdo, en la próxima columna  se incluirá para que de esta manera se pueda colectivamente hacerle seguimiento en los actos de rendición de cuentas. Es de anotar también la voluntad del señor alcalde Carlos Maya de trabajar por el bien de la urbe con los aportes y apoyos de la sociedad civil.