Auditoría externa a la Cámara de Comercio

Luis García Quiroga
Columnista

De cara al escándalo surgido por el desgreño en los recursos de la Cámara de Comercio de Pereira revelados en el reporte oficial de la Contraloría General de la República (CRG) -y con los cuales no ha pasado nada- se viene proponiendo la contratación de una auditoría externa que ponga el cuchillo caliente sobre el tronco de mantequilla.

Que no es viable porque implicaría detrimento patrimonial, me dijo una fuente argumentando que la Cámara tiene cuatro controles: Control interno (¿?) Revisoría Fiscal (¿?) CGR (que ya intervino y cuyo documento es público) y la Superintendencia de Industria y Comercio (que por situaciones similares de desorden y desbordamientos administrativos) ha intervenido las Cámaras en Cúcuta, Villavicencio y Barranquilla.

La Ley es clara respecto de los servidores públicos, quienes sólo pueden hacer lo que la Ley les autoriza.

De plano, los miembros de la Cámara de Comercio de Pereira son privados. No son servidores públicos, así deban responder por los dineros públicos que manejan (90 % de sus ingresos) y por tanto, la ciudad tiene derecho a exigir una auditoría externa.

El  lunes pasado el columnista Alberto Zuluaga Trujillo anotó: “Si la nueva junta lleva más de un año en ejercicio ¿por qué no han informado a sus agremiados y la ciudadanía en general?”.

Es extraño. Varias veces ha sido propuesta la contratación de una auditoría externa y en evidente contumacia, -imponiendo mayoría de votos- esas mismas veces ha sido negada.

La Junta hace grave daño institucional al negarse a ofrecer cuentas claras o dejarse hacer la radiografía que permita ver la realidad de los males que aquejan a la Cámara.

Impedir una auditoría profundiza la pérdida de confianza y aumenta la sospecha de que algo grave ha ocurrido. O no quieren que se sepa y mucho menos que haya consecuencias, incluso de tipo penal.

Es más grave aún porque además, la desconfianza y la sospecha permean a toda la institucionalidad gremial de la ciudad que por largo tiempo fue liderada por la Cámara de Comercio de Pereira. Porque sí o porque no, están echando a la basura todo el prestigio y toda la gestión elogiada. Así de sencillo y así de claro.

La junta debería enderezar el camino permitiendo la auditoría externa; o terminaremos con una inevitable y dolorosa intervención de la Superintendencia de Industria y Comercio con consecuencias imprevisibles.

Y ojalá también salgan a aclarar si son falsos o no, los rumores sobre presuntos convenios que a manera de atajos se vienen gestionando para hacerle el quite al rigor y trámites de la contratación pública haciendo lo que ya no se puede con lo público: contratar a dedo. ¡Ay Pedro, las cosas como están y tú cortando orejas!