Adiós a planolandia

Víctor Zuluaga Gómez

Columnista

Dice la epistemóloga Denise Najmanovich: “Dividir el mundo en buenos y malos, lindos y feos, pobres y ricos, inteligentes y tontos, relativistas y dogmáticos, héroes y antihéroes, etc., es uno de los vicios más profundos y activos de nuestra civilización. Estas clasificaciones dicotómicas resultan ideales para todos los amantes de las ideas “claras y distintas”; salvo cuando alguien osa ubicarlos en un bando “indeseable”. Los adictos al pensamiento polarizado o dicotómico tienden a reunirse siempre en el paraíso y destinar a sus enemigos al infierno.”

Esa es la tragedia que actualmente vivimos a nivel planetario y en todas las esferas del conocimiento humano: educación, salud, economía, et.

Voy a referirme al caso de la salud en donde  encontramos posiciones  enfrentadas,  cuando se habla de medicina Occidental y de medicina tradicional, referida esta última a las prácticas realizadas por comunidades indígenas.

Me llamaron en alguna ocasión de un ente gubernamental con el fin de organizar un encuentro de Jaibanás (médicos tradicionales de los Embera) y cuando les propuse que ese encuentro debería hacerse con los médicos y paramédicos de Pueblo Rico y Mistrató, de inmediato me dijeron que era como faltarles al respeto a los médicos egresados de una Universidad. Entonces no acepté. Porque frente a ese tema hay quienes consideran que la medicina tradicional y en general la cultura aborigen debe permanecer inalterada y no contaminarse con los desarrollos científicos de la medicina Occidental. Así lo ha defendido  la brasilera Susana Ramírez cuando afirma: “La globalización reconoce la diversidad pero, a su vez propone su homogeneización en aras de una supuesta convivencia armónica, dentro de un mundo global” (Salud, globalización e interculturalidad, en Revista Ciencia y salud, vol. 19, octubre 2014).

Desde luego que hay voces desde Occidente, desde posiciones científicas, que abogan por la eliminación de prácticas ancestrales en el campo de la medicina, pero hablemos también de las posiciones que defienden la interculturalidad, entendida ésta como la posibilidad de aproximar los conocimientos de las diversas culturas, de manera que sea posible reforzar aquellas conductas o saberes que puedan impactar favorablemente en el campo de la salud. Me decía un Jaibaná que los médicos de Universidad “curan” pero no “sanan”. Y tienen razón, en muchos casos cuando el médico receta omeprazol sin preguntarle al paciente cuál es su hábito alimenticio, que es el verdadero causante de su malestar intestinal.

En otra entrega hablaremos de las costumbres ancestrales.