A subir el PIB 2020

Jaime Cortés Díaz

Columnista

Grandes nubarrones no dejan ver bien en el horizonte lo que sucederá a la economía nacional como reflejo y hasta como paciente extendido, con la confrontación mundial Covid-19 o Coronavirus, lo cual constituye factor de incertidumbre en las previsiones que se tienen por varias instituciones, gremios, especialistas y demás gurús del porvenir en el año 2020.

Conocidas las cifras del crecimiento del año pasado que arrojaron un PIB de 3,3 por ciento versus 2,5 por ciento anterior a éste, siendo el más destacado en la región latinoamericana, sin que ello determine un gran avance frente a expectativas de empleo, superación y aspiraciones sentidas y envolatadas que se traducen en protestas y medios para las intervenciones de los “aparatics” de la ideología de la perturbación. Esta cifra “trecerita” es mejor, en lenguaje pambeliano, que la de dos para abajo, pero no para mirarse en el espejo ignorando el parche que cubre un ojo, por aquello de que en el territorio de los invidentes, con un solo globo ocular, basta para ser llamado rey.

La inflación llegó al 3,8 por ciento que está dentro del espectro fijado por el Banco de la República y si bien es cierto que la inversión extranjera directa, la sostenibilidad de las tasas de interés y la apuesta positiva del componente empresarial fueron definitivas, es también claro que falta crecer productivamente en mayor escala para crear plazas suficientes de trabajo ante el alarmante desempleo (2,5 millones: 10,5 por ciento) especialmente entre la juventud, lo cual desdice de la intención de equidad y seguridad. Pero si en vez de ascender lo suficiente, se retrotrae como lo denunció el presidente de la Andi, en el sentido de que la industria el año pasado retrocedió, es entonces urgente aunar más esfuerzos para poder llegar a la expectativa de crecimiento en la presente vigencia de un 3,7 por ciento hecho por el FMI, que aunque es buena dadas las circunstancias locales y mundiales, hay que hacer un redoblado empujón en el cual el sector privado juega como parte de la solución y no del problema, según la aseveración del dirigente empresarial David Bojanini.

En la analítica o apreciación de la situación económica del país, se mira que gracias a que, sumado con la inversión foránea directa, el consumo de hogares, fue razón de no caer en niveles peores, pues, se tenía la creencia de que podía estar el resultado del PIB por encima de lo que realmente  se registró. Lo malo, y de vista al futuro, es la marcada dependencia del petróleo y el carbón (elementos “diabolizados” en la defensa del ecosistema) que  es excesiva e impredecible por lo dicho al principio acerca de un destemple del comercio internacional por  efectos del Covid-19. De igual modo ya hay alarmas dadas por las autoridades financieras sobre el endeudamiento a largo plazo de los hogares que como se dijo fue impulso decisivo en el punto alcanzado, que se piensa llegó  a su máximo. Aun cuando no se prevé cesación de amortizaciones en lo inmediato, no deja de ser preocupante.

Frente a la contribución del comercio exterior al PIB no ha variado en gran escala durante los últimos 30 años, ya que se acerca al 35 por ciento, lo que explica que Colombia no sea una potencia exportadora,  además de ser un comercio cerrado no posee mayor valor agregado para el aumento de divisas.

Es útil saber que la  amplia  migración venezolana no encuentra lugares determinantes de fuerza laboral pero si incide en la atención social por parte del Estado y es así de esa manera cómo se pueden afectar  avances significativos. Está todavía por verse los efectos de la reforma tributaria tendientes a incrementar la productividad con la adquisición de bienes de capital. Por otro lado hay confianza en la reanimación del sector constructivo que por su misma esencia es un jalonador de otros campos económicos y fuente de empleo masivo.  En Pereira, por ejemplo, se propende por la revisión del POT para lograr vivienda de interés social y otras que mejorarán la estabilidad a un buen ritmo. También coadyuvará la reanudación de grandes obras de infraestructura nacional.

En próxima ocasión se hablará del papel de los empresarios.