2019

Andrés García
Columnista

Concluye un año de grandes lecciones y aprendizajes, un año matizado por la agenda política que enmarcó muchos de los procesos vividos en la presente vigencia. La elección de Gobernadores, Alcaldes, Diputados, Concejales y Ediles signó un momento social-administrativo cuyas condiciones influyeron en las agendas nacionales, regionales, departamentales y municipales.

Este fue un año de paros. Hubo gente que salió a marchar bajo ideales. Hubo quien salió a protestar sin conocer a ciencia cierta por qué lo hacía. La agenda de muchos sectores sociales – válida por demás en la medida en que la misma Constitución Política establece los lineamientos propios de nuestra democracia – estuvo permeada por actos vandálicos como los acontecidos en el Transmilenio de Bogotá y en otros escenarios nacionales, restando validez al legítimo derecho de disentir, construir país y avanzar juntos por una agenda de progreso socioeconómico.

Si en los Estados Unidos Trump dio pasos hacia su reelección 2020, en Latinoamérica los pueblos se alzaron en contra de muchas de las políticas de sus gobernantes en señal de inconformismo frente las actuales administraciones. Chile, Perú, Ecuador, Bolivia, Brasil, Venezuela y Colombia vivieron un sismo social de enormes repercusiones, las cuales seguramente tendrán réplicas en el año que llega. Estaría por verse la magnitud de las mismas en la escala de Richter. 

A nivel regional continuamos siendo una de las zonas más prósperas y seguras de todo el territorio nacional; sin embargo y pese a los esfuerzos administrativos encaminados hacia la integración de varios macro proyectos, quedó la sensación de que cada departamento del Eje trabajó por su lado al estilo del viejo aforismo “Cada cual defienda lo suyo”. En el plano local concluyen las administraciones de Risaralda y Pereira con una favorabilidad de imagen a nivel nacional de los mandatarios salientes. La continuidad del cambio en la Alcaldía de Pereira y el relevo político en el gobierno departamental caracterizaron un cierre administrativo cuyas conclusiones serán materia de análisis y trabajo en el año que inicia.

Quedan grandes retos para el país. Uno de los más importantes una agenda de reconciliación nacional con la que se pretenda un consenso en el disenso, un diálogo respetuoso bajo la promesa de dignificar el ejercicio de lo público y juntos construir país. La región no será la excepción. ¡Feliz 2020!