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domingo, mayo 19, 2024

Develando lo que es patético.

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Uno bien puede reventarse la cabeza tratando de entender por qué estamos atravesando este momento en el país. Es bastante difícil entender, primero, por qué personas sensatas vieron en Petro una oportunidad para el país y confiaron en su falso liderazgo esperanzador y, en consecuencia, votaron por él. Y esto es difícil de entender porque Gustavo Petro es, ha sido y será, lo que hoy vemos con estupor. ¿Éramos y eran las personas que advertíamos lo que representaba Petro, de tan poca confianza que no se nos escuchó? Ya de nada sirve la reflexión.

También resulta difícil de entender cuáles son los motivadores de quienes aún siguen a Petro, incluso con la misma convicción. ¿Es tan poco evidente notar que en este momento el país no sabemos hacia dónde se dirige? Quienes siguen aún a Petro con convicción ¿ven esperanza en dónde?

Ni siquiera en un intento deliberado por entender lo que estamos atravesando, sino simplemente en una coincidencia intelectual bastante esclarecedora, encontré en el libro “Más allá del orden”, de Jordan Peterson, una reflexión muy específica que nos cae como anillo al dedo.

Peterson es, según de New York Times, “El intelectual más influyente del momento en Occidente”. En este libro, que habla de 12 reglas para vivir, aparece este párrafo que sugiero se lea con detenimiento: 

“El “resentimiento hostil” ocurre cuando el fracaso individual o el estatus insuficiente se achacan tanto al sistema como, sobre todo, a las personas que han tenido éxito y han alcanzado un estatus elevado dentro de él. El sistema se tacha de injusto por decreto.  Y si lo es, los triunfadores se consideran explotadores y corruptos, pues por lógica se les puede considerar personas injustamente agraciadas, junto con los partidarios voluntarios, conscientes, egoístas e inmorales. Una vez aceptado este razonamiento causal, todos los ataques contra las personas de éxito se pueden vender como intentos moralmente justificados de hacer justicia, más que como manifestaciones de envidia y avaricia que históricamente se habrían descrito como patéticas”.

No sobra aclarar que Jordan Peterson es sicólogo y que por ende el párrafo anterior debemos entenderlo como una reflexión de un experto en sicología. De ahí su relevancia.

Ese párrafo no sólo aclara, sino que nos explica, mucho de lo que estamos viviendo en el país. Estamos gobernados por una personas y su grupo de seguidores, que es evidente que tienen y sienten un resentimiento hostil. Esas personas, creo que es también evidente, son personas que fracasaron en el pasado cada una de ellas en sus respectivos marcos individuales; o simplemente no alcanzaron el estatus que creían merecían. 

Lo de que el sistema se tacha de injusto por decreto… parece inspirado en este momento del país… Y creo que es obvio también que quienes son y venían siendo exitosos y triunfadores, hoy se consideran personas corruptas, injustamente agraciadas, egoístas e inmorales. Por lo tanto lo que Petro y compañía están haciendo, es “justicia”, mas “no son muestras de envidia y avaricia” que históricamente habríamos visto como patéticas.

El desafío que tenemos es reconstruir desde ya el país. En los cincuenta millones de colombianos que somos, todos sabemos de sobra que el resentimiento es un sentimiento escaso. Muy probablemente encontremos una gran mayoría que está dispuesta a empezar a reparar desde ya, lo que nos dejarán en 2026.

Para estar informado

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