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martes, marzo 5, 2024

¿Desadaptados?

Es tendencia

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Neverg Londoño Arias
Columnista

La adaptación es la acomodación consentida y aceptada a las condiciones del medio en lo psicológico y lo social ante la necesidad de la felicidad y la comodidad. Este proceso es consistente con los cambios en comportamientos y hábitos generados por la dinámica natural en correspondencia con el desarrollo biológico, psicológico y social en espacio y tiempo. El proceso de adaptación avanza en la medida que se establece la relación con el medio circundante, la cultura y los logros en ciencia y tecnología. Es fundamental en los períodos de crisis para fortalecer la estabilidad de los grupos humanos. El consenso social asume la regulación de los comportamientos, su control y el sistema de sanciones.

Por su parte la desadaptación es un trastorno disocial, conducta afín a comportamientos evasivos de las normas sociales. Se encuentra en los niños con dificultades de socialización, carentes de cuidados y afecto. En estas etapas críticas hay gran fragilidad con  repercusiones en la adolescencia y la adultez. La vida se afecta en todos sus momentos; hay consumo de psicoactivos,  embarazos prematuros, negación de la escuela, la familia y la sociedad.

Las personas desadaptadas carecen de fácil ubicación social: violentas con animales y personas en el hogar y fuera de él; son frías, duras, insensibles, poco afectuosas y despreocupadas de sus responsabilidades. Como trasgresoras de las normas buscan identidad, llamar la atención, talvez para que se les tenga en cuenta; causan desconcierto al abandonar abruptamente el hogar, se apropian de lo ajeno, son pirómanas, mentirosas y embaucadoras. Sus desajustes emocionales las pueden llevar a buscar emociones cada vez más fuertes: “adrenalina pura”. Representan el material humano de cárceles, guerras como soldados o mercenarios, son miembros de pandillas y grupos de delincuencia.

La desadaptación se puede evitar dándole prioridad a la formación de niñas y niños, orientando la familia en la responsabilidad, el amor y el respeto, creando vínculos afectivos fuertes e integradores.

No se debe olvidar que gran parte de los problemas que aquejan a niños, adolescentes y adultos han tenido origen en el medio familiar y es allí donde pueden encontrar un adecuado tratamiento y solución.

Las dificultades que regularmente se presentan entre padres, madres e hijos  se deben resolver desde el diálogo sereno, en un lugar neutral fuera de casa, con el buen deseo de formar personas de bien.

Para estar informado

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