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viernes, junio 14, 2024

Demografía

Es tendencia

“DESATANDO,

PEREIRA TIENE PAPÁ

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Héctor Tabares Vásquez
Columnista

Invariablemente fue una constante y más bien una rueda suelta en el transcurso de la vida y de las inquietudes de toda índole, ese tema de la progresión geométrica y aritmética en cuanto al número de habitantes y los medios de subsistencia, de las tesis planteadas y  admisiblemente sustentadas del maestro Malthus. Este aspecto viene a cuento en razón de los enormes problemas a los cuales es sometido el mundo, de mayor acentuación y gravedad, en comparación a otros periodos de la historia. Y uno de ellos está relacionado con la superpoblación, factor poco tenido en cuenta en la forma de encarar los conflictos y de intentar superar las crisis del momento, siendo precisamente uno de los principales fenómenos motivo de los desórdenes y de la generación de violencia recrudecida y exagerada de la actualidad. Como siempre, es buscando el ahogado rio arriba y no tomando el toro por los cachos, el método y la capacidad de enfrentar y de solucionar. Pero si el análisis es atrevido y el enfoque goza de una generosa dosis de sensatez, rigurosamente es imperativo darle un vuelco a la lectura de los incordios puestos de presente. No es un secreto, menos aún un descubrimiento, entender el asunto ha querido ser afrontado a través de la conveniente utilización de los recursos, orientados a poseer  los elementos básicos de una sociedad normal y en vías de desarrollo.

Es decir, una educación idónea, la salud adecuada y un pleno empleo dotado de los salarios a un buen nivel. Empero, la clase dirigente es inoperante en lo referido a la intensidad y compromiso en el tratamiento otorgado a unos serios y aplomados puntos de vista de los anotados. El quid de todo esto estriba en la cantidad y calidad del encuadramiento centrado en cabeza de los encargados de asumir la responsabilidad en comento. Advertidos de  la dimensión y de la realidad y evidencia de una comunidad permanentemente en aumento, dejaron pasar el tiempo y en una posición totalmente negligente, olvidaron llevar a cabo lo concerniente. Bajo un criterio mezquino y avaro, desatendieron la verdadera magnitud de los hechos, quedándose  en un estado inamovible de retraso, de anquilosamiento, ignorando, de modo elemental, no era de recibo mantener las idénticas condiciones económicas presupuestadas para un cierto y determinado destino, en la medida de saberse a ciencia y paciencia, la imposibilidad de cubrir las obligaciones pertinentes o inherentes a cada una de las importantes y trascendentales necesidades de un colectivo. Cuando hablamos de inseguridad y de una desmesurada y engorrosa cuestión, en una entidad o instituto, no obedece a una causa distinta a la no ponderar  el alcance del mismo, en atención a la desproporción entre una cosa y otra. El ayer no miente y entrega lecciones mil,  despreciadas y echadas al tarro de la basura, sin apreciar la sapiencia que contienen. No, desaprendemos y en una postura indelicada y en una aberrante conducta.

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