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domingo, junio 16, 2024

Del dolor a la sanación

Es tendencia

¡Y refundaron a Claudia!

¿Y quién controla?

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Por: Juliana Correa Agudelo

Si hubo amor, habrá dolor. Solo aquello que amamos y nos hace felices tiene el poder de herirnos.

Los momentos especiales encapsulan recuerdos. Comprender nuestras emociones es esencial para aprender las lecciones que nos enseñan.

El dolor es amor no procesado, no comprendido o no correspondido; es esa idea que no se concretó y ese sentimiento que quedó en espera, lo que fue y no pudo ser. Es un pasado no enfrentado. Pero aquí es donde sucede la transformación: comprender un pasado desde un presente que anhela un futuro. Entender que el pasado no cambia y aceptarlo nos renueva. Plantearse un futuro requiere volver a sentir el pasado desde el aprendizaje

A veces, una disculpa, un perdón, es lo que se necesita para calmar el rencor. Permite que la razón te guíe, pues en ti todavía habita lo que llamamos amor

Eliminar esa sensación de dolor solo se logra cuando comprendes humildemente que perdonar es dejar ir el ego y donar amor. Pierdes la rabia, el miedo y la tristeza, en su lugar donas compasión, calma al alma.

El dolor te indica que algo falta, pero solo lo llenarás realmente cuando te reconcilies contigo mismo, con los demás, con tu pasado y con tu presente.

Sana tu dolor y ármate de valor para entender que quien te hace daño no tiene el poder de lastimarte. Has elegido amarlo no por él, sino por ti mismo. Tu corazón no necesita veneno ni resentimiento, porque sabe que su futuro no debe estar atormentado por un pasado no procesado.

Si en estas líneas reconoces algún dolor, es momento de abrir la puerta a la sanación. Toma el control de tu dolor y renueva esa emoción que te llena de valor a través del amor. 

 

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