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viernes, junio 14, 2024

Deepfakes: otra forma de desinformación

Es tendencia

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PEREIRA TIENE PAPÁ

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*Rodrigo Tabares Ruiz

Columnista

De la mano de los avances tecnológicos se han venido sofisticando las estrategias de desinformación hasta la reciente aparición de los deepfakes, medios visuales o de audio manipulados o sintéticos que parecen auténticos, y que presentan a personas que parecen decir o hacer algo que nunca han dicho o hecho, los cuales son producidos mediante técnicas de inteligencia artificial, como el aprendizaje automático y el aprendizaje profundo.

El gran poder de esta técnica radica en cómo, a través de la inteligencia artificial, se sintetizan cientos de imágenes y videos de una persona que se combinan a través de algoritmos de aprendizaje para generar un vídeo similar a la realidad. El resultado final es un vídeo completamente falso, pero lo suficientemente realista para engañar a quien lo ve desprevenidamente.

Este procedimiento ya se ha utilizado en el cine para volver a revivir a personajes míticos como la princesa Leia de la saga Star Wars, cuando la actriz que la protagonizaba, Carrie Fisher, falleció durante su rodaje. Si bien para algunas empresas tecnológicas o publicitarias, los deepfakes son sinónimo de oportunidad, tanto a nivel de producciones gráficas de audio y de video, y pueden traer grandes beneficios aplicados correctamente en diferentes áreas, como en la educación, el arte y la ciencia o la propia comunicación; los deepfakes también representan una seria amenaza para distintos actores sociales, como el sistema político, el empresarial y la ciudadanía en general.

Las redes sociales se han convertido en la caja de resonancia de todo tipo de información que refleja la compleja situación del país, escenario en el que se enfrentan los diferentes actores de la vida nacional, donde se ofrecen verdades a medias, se amplifican o simplifican los miedos y se tergiversan las verdaderas causas de la problemática que nos aqueja.

De otro lado, es necesario señalar que la desinformación, que en muchos aspectos vive hoy el país, no es culpa de las redes sociales. Detrás de la difusión de las noticias falsas hay una clara intencionalidad, hay unos interese definidos. Igualmente, las noticias falsas no surgieron con el invento de las redes sociales, esta estrategia se ha venido utilizando en diferentes momentos de nuestra historia.

Finalmente, no debemos ser idiotas útiles amplificando toda la información que recibimos sin verificar la confidencialidad de la fuente, corroborar su veracidad en otros medios o en uno de los buscadores que hay en la red y ante la duda es mejor no compartir la información.

*Universidad Cooperativa de Colombia

Para estar informado

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