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jueves, junio 20, 2024

De la Distopia Comunista a la Utopía Democrática en Colombia

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La Distopia en función de impactar el orden social, nos acerca por un lado al concepto de Thomas Moro, y tangencialmente a Maquiavelo, en sus obras de Utopía y El Príncipe respectivamente, Maquiavelo escribe para el príncipe, (hoy Petro), Moro se dirige no sólo al gobernante, sino a la comunidad política y al pueblo, tratando de reivindicar la virtud cívica y la realización pública del individuo como ciudadano, proponiendo una política orientada por el bien común y la Justicia sin renunciar a una moral comunitaria, mientras que Maquiavelo recurre a perversas artimañas semánticas e intelectuales, próximas a lo diabólico para detentar el poder, asesinando la ética, la moral y los valores, pues el fin justifica los medios para mantenerse en el gobierno.
La utopía democrática en Colombia, basada en la igualdad valorativa del TENER y muy distante del SER, observa el escalonamiento de la multicrisis de valores y principios, donde esta narco sociedad se vuelve aspiracional generacionalmente en función de enriquecerse a la velocidad de la luz, relegando la educación al impulso celular y a la tatuada escultura de cuerpos que vacíos de intelecto, procrastinan la ética y la honestidad para exhibirse como mercancía en redes sociales.
Hoy tenemos un nuevo régimen  social, un nuevo orden narco ideológico que absorbió la corrupta empresa electoral, amparados por la delincuencia urbana y rural, que protegidas por capos de cuello blanco en el gobierno, progresivamente narcotizan el estado, creando una amalgama ideológica con un comunismo sectorial, engañando al pueblo con reformas de línea agraria, salud o pensional, pero con una estrategia diabólica de fondo que persigue el control territorial, traducido en el fortalecimiento de la posesión ancestral, zonas de reserva campesina, espacios territoriales de capacitación y reincorporación, y creando en el país las zonas de despeje nacional, desprestigiando y debilitando de forma sistemática las fuerzas militares y de policía, empoderando el narcotráfico como forma de vida.
Desaparecer la iniciativa laboral, empresarial o de emprendimiento, dando paso al subsidio para jóvenes delincuentes, esperanza de falsas pensiones para adultos y ancianos, bonificaciones a las juntas de acción comunal para atender las milicias urbanas, expansión de la jurisdicción indígena para el control regionales, son parte del plan, para radicalizar la división de clases, dándoles otras víctimas a quienes odiar, motivando revueltas o estallidos en función del nuevo líder que amenace la mesiánica figura Petrista y su proyecto de totalitarismo o dictadura, que según él, irá hasta donde el pueblo quiera, o la constitución se lo permita.
Todo está dicho, todo se ha documentados, es de necios no reflexionar, llamarlo golpe blando, o golpe de estado es apenas un concepto semántico. Actuemos.

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