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viernes, junio 14, 2024

¡Cuidarnos!

Es tendencia

“DESATANDO,

PEREIRA TIENE PAPÁ

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Hugo López Martínez
Columnista

El centro de la ciudad forma parte de nuestra rutina diaria. Sea por razones profesionales, sociales o comerciales, estamos en permanente contacto con sus gentes y lugares, de manera deseada o incidental. Raras veces nos ponemos a pensar en las diferentes modalidades de ocupar el tiempo en ganarse la vida. Por lo mismo, en los riesgos para salud pública que conlleva comprar y consumir en la calle, bebida y comida rápida, incluso estar de pies, por simple curiosidad de ver pasar, a cualquier hora del día, caras conocidas o migrantes en búsqueda del cruce con otros compatriotas.

Las condiciones de vida en la ciudad, no son iguales en el transcurso del año, aún en tiempo de normalidad económica. Por los meses de junio y julio, son mucho más corrientes un movimiento en masas de gente en las calles y centros comerciales. El tráfico por igual aumenta a un ritmo incontrolable. En las actuales circunstancias de emergencia sanitaria, no es menor el número de las ventas informales, a pesar de las prevenciones, de las informaciones que a diario se difunden en los medio de comunicación señalando la importancia de la higiene en el trato y saludo social. En la práctica, sin embargo, la informalidad se extiende, de manera incontenible, pues responde al deseo de vivir y de reproducirse, cuyo límite está en la conciencia de cada cuál, sin importar protocolos institucionales ni los diferentes llamados a disminuir la mortalidad por vía de la participación social.

No obstante ese desafecto por las normas de restricciones en el trato y saludo social, de un sector importante de la economía, debemos ir incubando en colegios y universidades, la necesidad de comprender que nuestro estilo de vida, condicionada por la tradición familiar y regional, en reiteradas ocasiones controvierten las recomendaciones médicas en cuanto el cuidado de la salud merece más conciencia y responsabilidad individual, basadas en oficiales y serias informaciones científicas. La salud tiene sus propias reglas y protocolos, conocidas por todos, a partir de la crianza, del diálogo entre adultos y de la comunicación tácita entre distintas generaciones de niños y adolescentes.

Algunos piensan que tema de la salud es inseparable del sistema capitalista, de su gestación y desarrollo. Otros son de la opinión que esta guerra bacteriológica tiende a abrir fronteras en el mundo para la China comunista y capitalista. Mientras tanto los hechos llevan connotaciones de tragedia humanitaria. Para los familiares de los muertos qué importancia tiene si el virus obedece a una confrontación de dos países por manejar el destino presente y futuro de la humanidad,¿ acaso un juicio final les devolverá a los suyos?

El estado de salud de una población, requiere de información actualizada, como punto de partida, de pedagogía permanente y de profesionales que cuenten con buenos recursos técnicos y tecnológicos. Esto de parte del Estado. En lo esencial, la ciudadanía puede contribuir y empezar por cuidarse a sí misma, adquiriendo buenos y nuevos hábitos en beneficio de la mente y del cuerpo. La misma ciudadanía está en capacidad de ejercer un control sobre el incumplimiento de normas sociales, tan necesaria para la convivencia de una nueva normalidad, por ejemplo, el parqueo en espacio no permitido, la ausencia de baños públicos, el uso del megáfono en almacenes del centro, privatización de las calles para el disfrute del negocio particular, el desenfreno de los taxista con la emisora encendida, a su gusto y volumen.
La ciudadanía cuenta con la mejor arma para que convivamos en paz, a pesar de tantas rabias acumuladas: Ver, dialogar, recomendar, explicar, dar la mano a quién le importa un bledo la suerte de los otros.

Para estar informado

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